En un paso significativo para el desarrollo de la agricultura familiar paraguaya, la Asociación de Comités de Pequeños Productores de San Ignacio Misiones y la empresa Belmac oficializaron una alianza estratégica para proveer alimentos al programa estatal Hambre Cero. El primer hito de este acuerdo es la comercialización de 1.000 kilogramos de poroto colorado.
Esta asociación, que nuclea a más de 850 trabajadores rurales de la región, apuesta a consolidar un modelo de cooperativismo. A través de este sistema, los labriegos buscan generar los volúmenes exigidos por el mercado, mejorar sus márgenes de rentabilidad y expandir sus fronteras comerciales.
El ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, participó del acto de firma y celebró el liderazgo de los productores misioneros. El secretario de Estado remarcó que la asociatividad es la pieza clave para la sostenibilidad de la agricultura familiar.
“Empresas como Belmac necesitan volumen para abastecer los mercados, y para generar ese volumen en la agricultura familiar necesitamos organizarnos, asociarnos y trabajar de forma ordenada”, expresó Riquelme durante su intervención.
Hambre Cero como motor económico y el salto a la formalización
El titular del MIC destacó que el programa Hambre Cero tiene un doble propósito: garantizar la nutrición escolar y actuar como un catalizador económico para las comunidades. Según indicó, esta iniciativa ya creó una demanda real para el poroto colorado, pero tiene el potencial de abrir puertas a otros rubros misioneros, como la harina de maíz, la mandioca y la miel.
Para lograr este salto, la industrialización y la formalización son fundamentales. En este contexto, Riquelme recordó que la nueva Ley Mipymes elimina los costos de formalización para los pequeños emprendedores. “Queremos que esta marca no solo pueda vender al programa Hambre Cero, sino también llegar a supermercados de todo el país e incluso pensar en exportación en el futuro”, proyectó.
La esperanza de arraigar a los jóvenes
La transición del cultivo de autoconsumo a la comercialización a gran escala representa un punto de inflexión para las familias rurales. Victoriano Cáceres, presidente de la Asociación de Productores, calificó el contrato firmado como una inyección de esperanza para el sector.
Cáceres explicó que el trabajo organizado fue lo que permitió alcanzar la escala requerida por la empresa compradora. Asimismo, agradeció el acompañamiento del Gobierno Nacional y del sector privado, señalando que el próximo gran objetivo es la instalación de una planta empaquetadora propia en San Ignacio.
El dirigente campesino hizo especial énfasis en la necesidad de generar estas oportunidades para frenar la migración juvenil hacia las zonas urbanas. “El productor necesita mercado seguro y rentabilidad para seguir trabajando y para que los jóvenes vuelvan a creer en el campo”, sentenció.
Al cierre de la jornada, el ministro Riquelme reafirmó el compromiso de la cartera estatal de seguir fortaleciendo a la asociación, apuntando a que los beneficios económicos de estos programas estatales alcancen gradualmente a todos los productores del departamento.


