La decisión de quebrar la mesa de diálogo se adoptó tras la tercera reunión de la Conasam. Según los dirigentes sindicales, la falta de apertura de los empresarios para analizar un incremento superior al porcentaje legal vigente obligó a trasladar el conflicto directamente al Poder Ejecutivo.
Ante el estancamiento de las conversaciones, las organizaciones de trabajadores aprobaron un plan de acción inmediato que consta de los siguientes puntos:
Desestimar la propuesta económica presentada por la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco).
Ignorar el cálculo de inflación oficial por considerar que no refleja el costo real de la canasta básica familiar.
Congelar las conversaciones con el sector empresarial hasta que demuestren una voluntad real de debate.
Trasladar la negociación del salario mínimo a una audiencia urgente con el jefe de Estado.
A pesar de la ruptura con los empresarios, las centrales sindicales aclararon que seguirán asistiendo a las instancias formales de la Conasam para no trabar el proceso legal. El cronograma institucional debe concluir el próximo 15 de junio con la presentación del informe final al Poder Ejecutivo.
Los trabajadores advirtieron que mantendrán firme su reclamo de un reajuste histórico y recordaron que la última palabra la tendrá el presidente de la República.


