El expresidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), Pedro Ferreira, en conversación con el programa “Espresso Informativo” de La Tribu 650 AM habló sobre la política energética gubernamental implementada ante el desembarco de plataformas electrointensivas. El especialista alertó sobre la reducción de potencia firme disponible para la estructura fabril nativa. Las planificaciones del sector de servicios digitales exigen un suministro constante que arriesga directamente el abastecimiento regular de todos los hogares.
Ferreira descartó soluciones prontas, indicando que represas pequeñas requieren más de diez años de obras para arrancar. El proyecto civil de la represa Aña Cuá registra retrasos administrativos superando los 10 años desde la firma. Las fuentes de mitigación viables serían la instalación rápida de granjas solares.
Paneles en embalses internos
La incorporación de parques solares representa la alternativa tecnológica más ágil para diversificar la matriz. El programa contempla el montaje de las estructuras flotantes sobre la superficie del embalse propio de la central hidroeléctrica ubicada en la zona de Yguazú. Las instalaciones de captación sufren variaciones de potencia al carecer de un almacenamiento firme. Las empresas de criptominería absorben estos desfases aceptando cortes contractuales regulados durante varias horas.
Los decretos omiten la inclusión de cláusulas ordinarias de desconexión para centros internacionales. Las procesadoras de inteligencia artificial requieren el suministro ininterrumpido reduciendo severamente la capacidad de maniobra de las numerosas subestaciones locales.
La empresa estatal enfrentará encrucijadas operativas al tener que elegir entre restringir los servicios a usuarios residenciales o revisar los pactos suscritos. Los documentos oficiales garantizan flujos eléctricos preferenciales más allá de los límites del año 2030.
Asimetrías en las tarifas y riesgos
Las fábricas paraguayas de manufactura pagan aranceles de hasta los USD 55 por megavatio. Las compañías extranjeras acceden a contratos preferenciales fijados en apenas veinticinco dólares americanos. El comercio nacional financió los embalses por cincuenta años de tributos.
Ejemplos foráneos y falta de visión
Brasil determinó que estas plantas deben autogenerar su potencia para resguardar recursos. En Estados Unidos, votantes de Mississippi desestimaron gigantescas inversiones tecnológicas tras constatar el inminente agotamiento de redes eléctricas locales.
PUNTOS CLAVE
1 - Riesgo para el abastecimiento nacional: La llegada de plataformas electrointensivas extranjeras (como centros de inteligencia artificial), que exigen energía ininterrumpida, amenaza la disponibilidad y estabilidad del suministro eléctrico para los hogares y la industria paraguaya.
2 - Injusticia tarifaria: Existe una gran asimetría en los precios. Las empresas tecnológicas extranjeras gozan de contratos preferenciales muy baratos (USD 25 por megavatio), mientras que la industria nacional, que financió la infraestructura histórica, paga más del doble (hasta USD 55 por megavatio).
3 - Falta de flexibilidad operativa y soluciones a corto plazo: Las grandes obras hidroeléctricas tardan más de 10 años. Aunque la energía solar es la alternativa más rápida, los contratos firmados con estas multinacionales no incluyen cláusulas de desconexión, lo que dejará a la Ande sin margen de maniobra y podría obligarla a cortar la luz a los usuarios residenciales para cumplir con los extranjeros.


