En otro caso que compromete seriamente a los directivos del banco Atlas SA se encuentra el vínculo con el narcotraficante Luiz Carlos da Rocha, alias Cabeza Branca. Se trata de una investigación penal por presunto lavado de dinero impulsada por el Ministerio Público.
La Fiscalía indaga si la entidad bancaria otorgó de forma irregular un millonario crédito a un presunto testaferro del capo mafioso sin aplicar las normas básicas de debida diligencia de prevención de lavado de activos.
De acuerdo con los antecedentes, en noviembre de 2015, el banco Atlas (entidad del Grupo Azeta, propiedad de la familia Zuccolillo) otorgó una línea de crédito de USD 6,5 millones a la empresa Biocombustible Brasilero SA (Biobras).
La firma Biobras estaba presidida por Gilberto Suárez, un operador agrícola catalogado por los investigadores como el presunto testaferro y tractorista de “Cabeza Branca”.
Como respaldo para el préstamo hipotecario, Suárez entregó la estancia Cielo Azul (ubicada en Concepción), una propiedad de casi 6.000 hectáreas que pertenecía realmente a la estructura del capo narco.
El foco de la Fiscalía radica en que los directivos del banco presuntamente ignoraron el perfil económico del solicitante. Suárez presentaba características de insolvencia para mover o justificar semejantes sumas de dinero, lo que debió activar las alertas preventivas del sistema financiero (debida diligencia) antes de autorizar el desembolso. Tras la captura de “Cabeza Branca” en Brasil en 2017, los pagos del crédito cesaron abruptamente.
En 2019, el banco Atlas inició una demanda de ejecución hipotecaria debido al impago del crédito. El banco logró una orden judicial a fines de 2023 para rematar el inmueble (valorado en unos USD 18 millones) y cobrar así un saldo pendiente con Suárez de cerca de USD 3 millones.
La directiva de banco Atlas alegó públicamente que no buscaba lucrar con la operación, sino “únicamente” recuperar el capital prestado originariamente, y que el excedente derivado de la subasta se coordinaría para ser entregado a la Senabico. Sin embargo, diversas instituciones del sector antilavado intervinieron y frenaron el remate para evitar un perjuicio millonario al erario público.
Como puede verse, una vez más pesa sobre los directivos de banco Atlas SA serias sospechas de lavado de activos, aunque en este caso con dinero sucio proveniente del narcotráfico.


