El analista económico Daniel Correa hace una compilación de los datos que arroja el World Economic Outlook, informe insignia elaborado y publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), uno de los estudios más prestigiosos a nivel global que evalúa, analiza y proyecta el estado de la economía global, sobre el PIB per cápita de los países participantes de la Copa del Mundo FIFA 2026.
En tal sentido, se observa que el grupo con mayor disparidad en la cita ecuménica del fútbol es el Grupo I (Francia), donde Noruega tiene un PIB per cápita de USD 98.200 y Senegal apenas USD 4.600. El Grupo K incluye a la RD Congo (USD 1.500), el más bajo del torneo, junto a Portugal (USD 43.700). El Grupo B es el más “rico” en promedio, con Qatar (USD 112.900) y Suiza (USD 78.100). Los tres anfitriones (EE.UU., Canadá y México) tienen niveles muy distintos: EE.UU. USD 85.400, Canadá USD 59.700 y México USD 24.200.
La distribución es muy desigual hacia arriba. El 52% de los clasificados son de ingreso alto, pero representan la enorme mayoría del PIB total del torneo. Qatar lidera con USD 122.000 PPP, más del doble que el promedio del grupo.
La categoría medio-alta concentra las sorpresas. Es el grupo más heterogéneo: va desde Turquía (USD 42.000) hasta Cabo Verde (USD 11.000). Argentina (USD 29.800) y México (USD 25.000) están aquí, con niveles PPP que los acercan más al bloque alto que al bajo de su categoría.
La categoría medio-baja tiene una anomalía llamativa. Egipto (USD 18.200 PPP) y Túnez (USD 14.200 PPP) tienen valores PPP que superan a varios países clasificados como ingreso alto por el Banco Mundial. Esto ilustra exactamente la diferencia entre GNI Atlas y PPP: el método Atlas castiga a países con monedas depreciadas.
Solo 3 países de ingreso bajo. Haití, RD Congo y Costa de Marfil, los tres de África y el Caribe. RD Congo con USD 1.760 PPP es el valor más bajo del torneo, clasificarse al Mundial desde esa base económica es un logro enorme.
Europa domina el ingreso alto pero no la riqueza PPP. Qatar (USD 122.000), Noruega (USD 106.000) y EE.UU. (USD 86.000) encabezan, con varios europeos importantes por debajo. El fútbol europeo manda en resultados deportivos pero no necesariamente en riqueza per cápita.
La brecha extrema del torneo. Entre Qatar (USD 122.000) y RD Congo (USD 1.760) hay una relación de casi 70 a 1. En la misma fase de grupos del Grupo K juegan Portugal (USD 49.700) y RD Congo (USD 1.760) una brecha de 28 veces dentro del mismo grupo.
El fútbol desafía la lógica económica. Los 4 países más ricos del torneo (Qatar USD 122.000, Noruega USD 106.000, Suiza USD 91.000, EE.UU. USD 86.000) nunca ganaron un Mundial. La riqueza no compra el título.
Los campeones están dispersos en la tabla. Los 7 campeones clasificados ocupan posiciones muy distintas: Alemania aparece en el puesto 6 (USD 75.000), pero Brasil está en el 29 (USD 22.000) y Argentina en el 26 (USD 30.000). No hay una zona de riqueza que concentre a los campeones.
Un piso mínimo sí parece necesario. Ningún campeón viene de los últimos 10 puestos del ranking. Los tres de ingreso más bajo del torneo —Haití, Senegal y RD Congo— nunca ganaron ni estuvieron cerca. Cierto nivel de desarrollo institucional y deportivo parece ser condición necesaria, aunque no suficiente.
El promedio PPP de campeones vs. no campeones es casi igual. Con USD 48.000 vs. USD 42.000 — una diferencia del 14%. Para una métrica tan distinta como ganar o no un Mundial, esa brecha es casi irrelevante estadísticamente.
Europa gana en riqueza pero no monopoliza los títulos. De los 7 campeones, 4 son europeos (Alemania, Francia, España e Inglaterra) y 3 latinoamericanos (Brasil, Argentina y Uruguay). Sin embargo, los europeos sin título (Bélgica, Países Bajos, Portugal y Croacia) son consistentemente más ricos que los latinoamericanos campeones.
La conclusión general: En el fútbol, a diferencia de otros deportes, la riqueza nacional tiene una correlación muy débil con el éxito. La cultura futbolística, la infraestructura de formación de jugadores y la tradición competitiva parecen ser factores mucho más determinantes que el PIB per cápita, sostiene el analista Daniel Correa.


