El experto en energía Victorio Enrique Oxilia Dávalos dialogó con los conductores de “El Programa Ese” emitido por La Tribu 650 AM, donde ofreció un análisis detallado sobre el reciente acuerdo entre Paraguay y Taiwán para el desarrollo de inteligencia artificial. Según indicó, esta iniciativa no busca instalar grandes demandas de golpe, sino que tiene un enfoque piloto y escalable. “Es un acuerdo bastante prudente. Se parte de 10 megavatios, luego a 100 y finalmente a 1.000”, precisó.
Oxilia enmarcó este paso dentro de una vertiginosa carrera tecnológica global, donde potencias como Estados Unidos y China lideran el área, y vecinos como Brasil ya instalaron miles de megavatios para centros de datos. En el caso paraguayo, subrayó que aún existe una capacidad eléctrica holgada, aunque advirtió que se reduce aceleradamente por la presencia de varias criptomineras. Al respecto, recordó que hay grandes contratos de este sector que caducarán hacia 2027, liberando la red nacional. Otro punto vital de la entrevista radial fue la diversificación de las fuentes energéticas.
Al ser consultado sobre el potencial del uranio, el académico admitió que la energía nuclear brinda gran estabilidad para servidores, tal como ocurre actualmente en los Estados Unidos. Sin embargo, aclaró que para Paraguay es una posibilidad lejana, de “décadas de desarrollo”, debido a los altos costos financieros. A mediano plazo, resaltó el rol de los proyectos fotovoltaicos combinados con enormes baterías. Respecto a la expansión de Itaipú, Oxilia consideró viable añadir turbinas, pero subrayó que requerirá de un acuerdo bilateral con Brasil e inversiones en infraestructura civil.
“Ese tipo de obras no apunta a los data centers, sino a atender los picos de carga del verano”, aclaró. Asimismo, enfatizó que este proceso técnico será largo debido a las importantes obras de ingeniería requeridas. Comparó su ritmo con el proyecto del brazo Aña Cuá, que avanza según la disponibilidad de los recursos.
Finalmente, abordó el enorme desafío del capital humano, rechazando de plano el escepticismo sobre la carencia de ingenieros locales para tal fin. Recordó que durante la construcción inicial de la represa de Itaipú, el país tampoco contaba con el personal suficiente y logró capacitar a sus profesionales en el exterior. “Hoy existen más herramientas y becas. Es un insulto asustarse por este desafío. Nos toca usar el lápiz y la laptop con profundo patriotismo”, concluyó el especialista en su análisis sobre la llegada de esta nueva y acelerada economía digital a nuestra región.


