El rubro caprino en Paraguay atraviesa una etapa de mayor dinamismo, empujado por el interés de nuevos productores, la búsqueda de genética de mejor rendimiento y la aparición de oportunidades comerciales vinculadas a la carne, los lácteos y otros productos derivados. Aunque todavía se trata de una actividad en desarrollo, el sector apunta a ordenar su crecimiento y dar un salto productivo que le permita responder a una demanda que, según sus referentes, hoy supera ampliamente la oferta disponible.
La presidenta de la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos (APCC), Cynthia Zárate, señaló que cada vez más productores se acercan al rubro, atraídos por la posibilidad de diversificar sus establecimientos y generar nuevos ingresos. En algunos casos, la proyección ya no se limita a pequeños planteles, sino a rodeos de mayor escala, con establecimientos que analizan trabajar con 200 animales o más.
“Hace falta más producción, porque todo se vende”, resumió Zárate al describir el momento del sector. La frase refleja uno de los principales puntos del diagnóstico: el mercado existe, pero la base productiva aún necesita crecer para sostener negocios de mayor volumen y garantizar una oferta más estable.
Uno de los ejes de trabajo para este año es la mejora genética. La asociación analiza la posibilidad de importar nuevas líneas, especialmente de razas como boer y kalahari, reconocidas por su aptitud para la carne. Según la dirigente, concretar ese proceso sería relevante porque desde 2017 no se registra una importación legal de genética caprina, por lo que el sector ve allí una oportunidad para elevar productividad, calidad y competitividad.
El interés no se limita al mercado local. Zárate también mantuvo contactos internacionales durante su visita a la Expo Ganadera de Tepatitlán, en México, evento que celebró su 50° aniversario y reunió a productores de Paraguay, Brasil y países africanos como Sudáfrica y Botswana. Ese intercambio abrió puertas para futuras alianzas en capacitación, asistencia técnica y eventualmente incorporación de genética.
Sin embargo, el proceso todavía enfrenta desafíos regulatorios y sanitarios. La propia presidenta de la APCC reconoció que el sector se encuentra en una etapa de análisis documental y de preparación para avanzar con pasos formales. “Estamos en pañales todavía, revisando los papeles y viendo si se puede concretar”, afirmó.
Además de la genética, la formación técnica aparece como otro punto clave. La APCC viene trabajando en acuerdos con instituciones académicas para promover capacitaciones, pasantías e intercambios orientados a productores y estudiantes. El objetivo es fortalecer conocimientos en manejo, reproducción, sanidad y evaluación morfológica, aspectos considerados esenciales para profesionalizar la actividad.
La comercialización también empieza a ganar protagonismo. En ferias y espacios urbanos crece la presencia de productos derivados como lácteos, embutidos y preparaciones artesanales. Estos canales permiten acercar el producto al consumidor final y mejorar los márgenes de los productores, aunque el crecimiento dependerá de contar con más animales y una oferta constante.
De cara a la Expo Paraguay 2026, el sector prepara una de sus apuestas más visibles: el primer concurso nacional de cocina con carne caprina. La iniciativa busca mostrar la versatilidad del producto, acercarlo a nuevos consumidores y posicionarlo dentro de la gastronomía local. “Va a ser lo más novedoso que vamos a tener”, adelantó Zárate.
El entusiasmo, no obstante, convive con un desafío estructural: lograr mayor articulación entre productores. Hoy, buena parte del rubro funciona con esfuerzos individuales, lo que limita la posibilidad de encarar proyectos de mayor escala. Para la APCC, la unión será clave para transformar el potencial en negocios sostenibles.
Con más productores interesados, una agenda centrada en genética y capacitación, y nuevas oportunidades de comercialización, el sector caprino paraguayo busca consolidar una nueva etapa. El reto será convertir la demanda existente en producción suficiente, con calidad, escala y mayor organización.
A TENER EN CUENTA:
1- Demanda superior a la oferta: El sector caprino en Paraguay está en expansión y atrae a nuevos productores porque actualmente la demanda comercial de carne, lácteos y derivados supera ampliamente la producción disponible.
2- Prioridad en genética y capacitación: Para dar un salto de calidad y productividad, el rubro busca reanudar la importación legal de genética (estancada desde el 2017) y fortalecer la formación técnica y profesional de los productores.
3- Desafío de organización: A pesar del entusiasmo y las nuevas oportunidades de comercialización, el principal reto del sector es lograr la unión y articulación entre los productores para dejar atrás los esfuerzos individuales y poder producir a mayor escala.


