La ganadería volverá a tener una semana clave en mayo con la realización de la Nacional de Otoño Brangus 2026, evento que combinará genética, remates, validación productiva y movimiento comercial en el campo ferial de la Asociación Rural del Paraguay (ARP). La expectativa del sector apunta a cerrar negocios por unos G. 3.000 millones, en una muestra que se consolida como una de las más relevantes del calendario ganadero.
La exposición se desarrollará del 6 al 11 de mayo y reunirá a 835 animales en competencia, cifra que refleja el crecimiento sostenido de la raza y el interés de los criadores por medir resultados en pista. También participarán 103 cabañas, entre ellas ocho nuevos establecimientos, dato que muestra renovación e ingreso de nuevos jugadores al negocio pecuario.
Desde el sector destacan que la muestra ya no funciona solo como una exposición tradicional, sino como una plataforma comercial donde se conectan genética, producción y rentabilidad. En cada edición, las ventas de reproductores, vientres y animales destacados marcan tendencia para el resto del año.
El Brangus ganó espacio en los últimos años por su adaptación a distintos sistemas productivos, su rusticidad y su capacidad de responder tanto en zonas intensivas como extensivas. A eso se suma una creciente valoración de la calidad carnicera, aspecto cada vez más observado por frigoríficos y mercados compradores.
El presidente de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP), Guillermo Sisul, resaltó recientemente el liderazgo que viene mostrando la raza en distintos indicadores productivos y comerciales del país. Esa posición explica el fuerte interés de productores que buscan incorporar genética para mejorar índices de preñez, peso al destete y eficiencia general del rodeo.
La Nacional de Otoño suele transformarse además en un punto de encuentro entre cabañeros, productores comerciales, técnicos, consignatarios y proveedores de insumos. En ese ecosistema también se generan negocios indirectos vinculados a nutrición animal, sanidad, servicios veterinarios, logística y tecnología aplicada al campo.
Para el negocio ganadero paraguayo, estas ferias cumplen una doble función. Por un lado, permiten poner precio real a la genética superior. Por otro, sirven como termómetro del ánimo inversor del productor, especialmente en momentos donde los números del sector acompañan y existe mayor disposición a reinvertir.
El volumen previsto para esta edición ratifica que la ganadería continúa siendo una de las actividades con mayor capacidad de movilizar capital en el interior del país. Cada operación cerrada en pista suele multiplicar su impacto en otras cadenas vinculadas al agro.
Con una agenda cargada y expectativas altas, la Nacional de Otoño Brangus buscará mostrar que la mejora genética sigue siendo uno de los motores más sólidos de competitividad para la carne paraguaya y para el crecimiento del negocio pecuario local.


