Economía

UGP señala que reglamentos europeos amenazan pacto base para el Mercosur

Héctor Cristaldo, representante de la Unión de Gremios de la Producción, denunció que las nuevas reglamentaciones unilaterales europeas amenazan las exportaciones. A la par, el líder gremial ha celebrado la enorme cosecha sojera de nuestro país.

| Por La Tribuna
Foto: Héctor Cristaldo, representante de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

La inminente entrada en vigor del promocionado Acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur, fijado preliminarmente para este 1 de mayo, ya ha encendido múltiples alarmas de preocupación en todo el sector productivo y agropecuario guaraní. En una entrevista para La Tribu 650 AM, el representante de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) Héctor Cristaldo, aseguró que el histórico pacto comercial, delineado inicialmente con la noble intención de promover y facilitar el libre mercado entre ambas regiones, colisionó contra una evidente deslealtad de las principales autoridades continentales.

Tras más de tres décadas de complejas discusiones, el Parlamento Europeo comenzó a promulgar restrictivas trabas burocráticas de forma unilateral, sin consensuar ninguna de sus polémicas normativas, según explicó Cristaldo para el programa “Espresso informativo”.

Asimismo, mencionó que el mayor de todos los conflictos actuales radica en la imposición del exigente reglamento ambiental 11/15, que demanda una segregación física del cien por ciento sobre la soja paraguaya de exportación. El experto calificó este requerimiento como una exigencia absolutamente inútil e inaplicable para un grano que se comercializa tradicionalmente en inmensos buques a granel.

Aunque usualmente el mundo recurre al registro conocido como balance de masa para poder documentar grandes volúmenes transatlánticos, esta nueva y radical legislación europea anula dicha salida técnica. Este sorpresivo obstáculo podría marginar del lucrativo escenario europeo a las más de doscientas sesenta y cuatro mil humildes familias que hoy se ganan la vida mediante la agricultura familiar campesina. Junto al despropósito logístico, también han surgido otras normas abusivas enfocadas en penalizar el pujante biodiésel.

Al iniciar los históricos acuerdos, Paraguay consiguió afianzar un cupo excepcional de cincuenta mil toneladas exclusivas. Sin embargo, en un giro indignante, los auditores europeos desacreditaron nuestro fino aceite de soja, catalogándolo como combustible netamente insostenible bajo la burda excusa del cambio de uso de suelo indirecto.

El titular agrícola sentenció que están compitiendo contra oponentes tramposos y sumamente lentos. Frente a todas estas excusas escudadas bajo un falso celo ecológico, la recomendación gremial es firme: “Ignorar a Bruselas y buscar urgentemente otros nichos lejanos”. La venta que va hacia la UE significa apenas el 4% de los envíos de nuestro país de forma anual en el globo.

Paralelamente, el agro enfrenta retos climáticos y de fletes, agravados por los conflictos en Medio Oriente; por fortuna, una cosecha fenomenal e histórica de 12 millones de toneladas mantiene hoy a miles de camiones en rutas nacionales rumbo a los puertos.

Asimismo, el país procesa activamente casi la mitad de estos granos dentro del mercado local para venderlos como proteína animal altamente valorada en el mundo. Este progreso ya es un inmenso motor económico que avanza con fervor.

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