La ganadería paraguaya suma un protagonista que cada año gana más espacio. El búfalo, antes concentrado en nichos específicos, empieza a consolidarse como alternativa productiva y comercial, con un crecimiento sostenido que contrasta con la reducción observada en el rodeo vacuno nacional.
Bruno Garelli, presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Búfalos (Apacribu), señaló en diálogo con nuestro medio que el stock bubalino registra aumentos de entre 10% y 15% anual en los últimos ciclos, luego de haber tenido previamente un salto cercano al 20%. Para el 2026, el sector estima que nuevamente podría alcanzarse una expansión en ese rango superior.
La expectativa se apoya en un dato productivo relevante: una mayor cantidad de bubillas que entrarán por primera vez al servicio reproductivo. Eso permitiría incrementar la cantidad de crías en el siguiente ciclo y acelerar la disponibilidad de animales en el mercado local.
“El objetivo principal hoy es aumentar significativamente el hato bubalino en Paraguay”, expresó Garelli. Para alcanzar esa meta, el gremio trabaja en producción interna, mejora genética e incorporación de nuevos ejemplares desde el exterior.
Uno de los movimientos más esperados es la importación de animales en pie desde Argentina. Según el dirigente, las gestiones están en etapa final y las primeras cargas podrían concretarse próximamente. La apertura de ese canal permitiría repetir operaciones posteriores y sumar volumen con mayor rapidez.
El sector también analiza oportunidades con Brasil, aunque allí los valores son más elevados debido al tamaño del mercado interno y a la fuerte demanda existente en ese país. Por eso, Argentina aparece hoy como la opción más competitiva para una primera etapa de expansión.
La falta de cantidad es, justamente, el principal límite actual del negocio. La demanda por carne de búfalo, derivados y productos lácteos supera la oferta disponible. En varios casos, quienes ya producen logran colocar rápidamente todo lo que generan.
Ese interés creciente responde también a cambios en el consumo. El mercado muestra mayor curiosidad por proteínas alternativas y alimentos diferenciados, donde la carne bubalina y los lácteos especializados comienzan a ganar notoriedad.
En el campo, el búfalo también ofrece ventajas concretas. Su rusticidad y capacidad de adaptación le permiten desenvolverse en ambientes donde el vacuno suele enfrentar mayores dificultades. Esto lo vuelve atractivo para establecimientos ubicados en zonas de menor fertilidad o con condiciones más exigentes.
Garelli sostuvo que muchos productores buscan innovar ante la presión de costos, el avance agrícola sobre áreas ganaderas y la necesidad de mejorar la rentabilidad. En ese contexto, la especie aparece como una herramienta para sostener la actividad pecuaria con mejores márgenes.
Otro rubro con potencial es la leche de búfala. Paraguay ya cuenta con una industria que elabora productos de alta calidad, incluso con estándares aptos para exportación. Sin embargo, todavía no existe volumen suficiente para abastecer de forma continua al mercado interno, por lo que vender al exterior sigue siendo un objetivo a mediano plazo.
En paralelo, Apacribu prepara una agenda activa para este año. Habrá remates en la Expo, jornadas técnicas, visitas de campo, presencia de especialistas internacionales y una nueva edición del remate anual de búfalos, orientado a productores interesados en iniciarse en la especie.
Con demanda firme y mejores perspectivas productivas, el rodeo bubalino busca dejar atrás la escala reducida para convertirse en una cadena pecuaria con mayor peso dentro del mapa ganadero nacional.


