Economía

Sistema financiero: transición a la prudencia

El sistema financiero paraguayo inició el 2026 con un evidente cambio de ritmo, marcando una nueva etapa de mayor prudencia tras varios años de expansión acelerada.

| Por La Tribuna
Fachada del Banco Central del Paraguay.

Los recientes datos confirman que los créditos y depósitos crecen a una velocidad más moderada, reflejando un contexto económico que entrelaza la estabilidad general con señales de desaceleración sectorial.

Este comportamiento obedece a un entorno macroeconómico muy equilibrado. La inflación controlada, que incluso mostró niveles nulos en ciertos meses, aporta previsibilidad a las entidades y a las familias que demandan financiamiento, según refiere Liz Cramer, presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban). Simultáneamente, las tasas de interés se estabilizan, lo que reduce la volatilidad del costo del crédito y facilita la planificación financiera frente a un consumo cauteloso.

En cuanto a los depósitos, el sistema conserva una evolución sólida que asegura los niveles de liquidez. Este gran respaldo es vital para continuar impulsando la actividad económica, aunque ahora con criterios selectivos y un riguroso enfoque en la gestión del riesgo. La calidad de la cartera está controlada, obligando a los bancos a optimizar sus evaluaciones ante los desafíos de los segmentos más sensibles.

Los márgenes continúan en terreno positivo, pero con tendencia a moderarse. El año 2026 marca así una normalización lógica, un modelo menos expansivo enfocado en la sostenibilidad. El desafío central radica en lograr el equilibrio entre la prudencia y un desarrollo de alta calidad.

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