Economía

UIP alerta sobre severa crisis de pagos y daños por el electoralismo

El presidente de la UIP mostró su sorpresa tras la renuncia de Fernández Valdovinos, revelando que detrás del grado de inversión el país sufre una economía de guerra. Las deudas ahogan a proveedores y constructoras, aunque el sistema bancario es sólido.

| Por La Tribuna
Enrique Duarte, titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP).

La sorpresiva salida del ministro de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos, agitó fuertemente el panorama del sector industrial paraguayo. Enrique Duarte, actual titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), en comunicación con el programa “Espresso informativo”, no ocultó en absoluto el asombro de su gremio ante la noticia, revelando que en una charla muy reciente el funcionario descartó por completo abandonar su alto cargo en plena crisis.

Pese a este inesperado traspié institucional, Duarte valoró los logros reales de la administración saliente a lo largo de este mandato. El representante gremial destacó especialmente para La Tribu 650 AM, los avances notables en materia de transparencia de la deuda pública nacional. Resaltó de igual modo el exitoso proceso de emisión de múltiples bonos del tesoro operados en moneda local y los gigantescos esfuerzos iniciales orientados netamente a afianzar al máximo el gasto rutinario del Estado. Además, aplaudió su valentía para presionar por la urgente reforma en la Caja Fiscal.

Sin embargo, no dudó en señalar claramente las debilidades. Para la entidad industrial, la falta constante de genuinos recursos frescos y las astronómicas sumas vencidas a favor de importantes proveedores estatales terminaron por socavar la viabilidad completa del mandato económico. “Existe un contrasentido enorme que preocupa, Paraguay presume dos excelentes calificaciones internacionales con el anhelado grado de inversión y alardea ingresos fiscales robustos y récords de recaudación mensual; pero, paralelamente, el país respira en una triste economía de guerra”, mencionó.

Las millonarias deudas acumuladas asfixian por igual al transporte, la construcción y sobre todo al golpeado sector farmacéutico, exponiendo una profunda y grave crisis. En los hospitales públicos nacionales la situación actual es desoladora. No hay medicamentos adecuados, ni camas suficientes, ni especialistas formados, aunque se erijan grandes edificaciones nuevas constantemente.

Este trágico deterioro no es de ahora, resulta de una suma de pésimas prácticas prolongadas durante varios períodos que instalaron una letal bicicleta de fondos. “Los constructores, por ejemplo, invierten capitales millonarios que precisan urgente retorno, pero como el pago jamás llega, decenas de empresas sufren durísimas convulsiones y varias están en convocatorias de quiebra”, indicó.

El caso del indispensable factoraje financiero apareció en escena como una promesa para la esperada ley del presupuesto 2026; sin embargo, “el caos no sabe esperar”. Para Duarte, la raíz podrida proviene enteramente del insidioso electoralismo partidario que corroe toda racionalidad al gobernar.

Asimismo, mencionó que impulsar leyes populistas imposibles de cumplir daña la precaria macroeconomía. En cuanto al fantasma de la quiebra inminente de un afamado frigorífico y su impacto en las bancas locales, Duarte aseguró con firmeza que nuestro sistema bancario se halla completamente blindado y sólido, aunque remarcó la total incoherencia de descuidar a la valiosa industria cárnica interna.

“Todo esto requiere que la clase política asuma su inmensa responsabilidad y corrija las profundas fallas actuales”, terminó diciendo.

A TENER EN CUENTA:

1 - La paradoja entre los logros macroeconómicos y la “economía de guerra”: Existe una enorme contradicción en el país para la UIP. Por un lado, Paraguay presume excelentes calificaciones internacionales (grado de inversión) y récords de recaudación; por el otro, la falta de recursos genuinos mermó la gestión del ministro saliente y mantiene a la economía real en una situación de asfixia.

2 - La crisis provocada por la millonaria deuda estatal con proveedores: Las malas prácticas financieras del Estado (una “bicicleta de fondos” prolongada) han acumulado deudas astronómicas que están quebrando a sectores vitales como la construcción, el transporte y el farmacéutico. Esto tiene un impacto directo en la sociedad, evidenciado en la situación desoladora y la falta de insumos en los hospitales públicos.

3 - El electoralismo y la responsabilidad de la clase política: La raíz de este caos económico no es técnica, sino política. El impulso de leyes populistas y el electoralismo partidario corrompen la racionalidad al gobernar, por lo que el sector industrial exige urgentemente que la clase política asuma su responsabilidad y corrija estas profundas fallas estructurales.

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