Economía

Reforma estatal: suprimir gastos demanda enorme voluntad política

El economista y exministro Hugo Royg analizó el abultado gasto del Estado paraguayo, asegurando que la solución principal no pasa por despidos masivos o supresión de ministerios, sino por frenar el clientelismo y erradicar todos los privilegios.

| Por La Tribuna

En una reciente entrevista concedida a La Tribu 650 AM, el prestigioso economista y exministro de la Secretaría Técnica de Planificación (STP), Hugo Royg, realizó un análisis profundo acerca de la estructura económica del Estado paraguayo.

Frente a los constantes reclamos ciudadanos por la baja calidad de los servicios públicos y la excesiva carga tributaria, Royg fue categórico, el inmenso y principal problema no radica en la falta de recursos financieros, sino en la deficiente calidad del gasto que se ejecuta en el país. El experto destacó que los ciudadanos sí pagan sus impuestos, pero paralelamente se ven obligados a costear altísimos servicios privados de salud, así como de educación, ante las severas carencias del sector público.

Esta situación es la clara evidencia de una gestión sumamente ineficaz que debe ser abordada de forma urgente con medidas estructurales profundas y no con simples recortes superficiales o los clásicos discursos de corte populista que buscan engañar.

Según lo expresado para “El programa ese”, para el profesional, la ansiada reducción del gasto y la enorme mejora del Estado no deben pasar jamás por el despido irracional de funcionarios operativos o la eliminación de los muy necesarios ministerios que son fundamentales para la sociedad, sino por el claro objetivo de poder apuntar a toda la “grasa” acumulada en el aparato estatal. Para ello, procedió a identificar a las tres áreas totalmente críticas que requieren un ajuste inmediato:

El ingreso directo al sector público sigue estando fuertemente marcado por criterios prebendarios y amiguismos. Royg enfatiza que es de vital importancia lograr detener contrataciones motivadas por afinidad política o parentesco, conocidos mediáticamente como los “nepobabies”, y la necesidad de proceder a cancelar todos los contratos recientes que ostentan carácter discrecional.

En la función pública existe hoy una enorme e innegable distorsión. Varios cargos administrativos menores llegan a percibir los grandes salarios que fácilmente duplican y hasta triplican a sus equivalentes en el sector corporativo.

De la misma forma, mencionó gastos superfluos como el abuso de los vales de combustible, que terminan financiando vehículos de particulares, y servicios de catering, los cuales se disparan absurdamente en épocas de las campañas electorales en casi todo el país.

El economista recordó su paso en el Instituto de Previsión Social (IPS), donde aplicó evaluaciones 360 y no renovó más de 3.000 contratos irregulares. “Inteligencia hay, se requiere claridad y gran voluntad”, declaró y a la par, concluyó que el Estado es un prestador de servicios intensivo en mano de obra, por ende siempre requerirá personal.

El gran desafío radica en garantizar plena idoneidad y retornar los impuestos pagados a toda la sociedad.

“El problema es el mal gasto”

La crisis en Paraguay no se debe a la falta de recursos financieros, sino a la pésima calidad del gasto público. El economista Hugo Royg explica que los ciudadanos pagan impuestos, pero deben costear servicios privados ante las graves carencias estatales. La solución no es despedir personal operativo esencial, sino eliminar la “grasa” estatal: el nepotismo, las contrataciones por favores políticos, los salarios desproporcionados en cargos menores y los gastos superfluos como combustible. Se requiere urgente voluntad política para limpiar esta estructura prebendaria, priorizar la idoneidad y devolver los impuestos en servicios dignos.

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