En una entrevista realizada en La Tribu 650 AM al titular de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), Óscar Orué, brindó un panorama detallado sobre los desafíos actuales en la recaudación estatal y los incidentes limítrofes.
La charla comenzó abordando las protestas de los “paseros” paraguayos en el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, Orué aclaró que los cortes fueron motivados exclusivamente por los severos controles implementados en el lado argentino, como respuesta a un esquema de sobornos descubierto recientemente que involucró a funcionarios de la Aduana y Gendarmería del país vecino. Asimismo, puso énfasis en que estos episodios de corrupción no tienen réplica en el lado paraguayo, donde se mantiene un estricto control sobre el personal.
Para asegurar esta integridad operativa y optimizar la captación de recursos, la DNIT cuenta hoy con una estructura moderna dividida en tres gerencias fundamentales como la de Aduanas, la gerencia de Impuestos Internos, así como la Gerencia Ejecutiva.
Esta organización técnica se complementa estrechamente con un área dedicada a Asuntos Internos y Anticorrupción. Este departamento es responsable de investigar de manera imparcial tanto a contribuyentes evasores como a funcionarios que incurran en faltas, logrando resultados concretos como los recientes allanamientos coordinados de forma exitosa con el Ministerio Público.
El Pulso de la recaudación fiscal
El corazón de la economía paraguaya muestra una dinámica reveladora ante el actual contexto global. Según detalló el propio ministro, los ingresos totales del Estado se componen en un 60% por impuestos internos (tales como el IVA, la Renta, y el IRE) y un 40% por ingresos aduaneros. Recientemente, la recaudación de Aduanas experimentó una contracción del 11%, atribuida directamente a las fluctuaciones del comercio exterior y a graves retrasos logísticos en el puerto de Montevideo.
A pesar de este complejo escenario internacional, la notable solidez de los impuestos internos actuó como un verdadero salvavidas financiero, amortiguando el impacto y dejando la caída neta de la recaudación general en tan solo un 2,9%. Gracias a la regularización de las importaciones y la normalización del flujo de mercaderías, Orué proyecta cerrar la actual etapa con un crecimiento general que rondará entre el 8% y el 10%.
El desafío de las reservas empresariales
El punto más crítico, y de mayor impacto económico a futuro, discutido durante el espacio fue la creciente elusión fiscal mediante el uso prolongado de reservas corporativas. “El monto de las reservas registradas en el 2024 es de G. 62 billones registradas en la contabilidad de 118.000 empresas”, lo que vendría a ser aproximadamente USD 9.500 millones, estancados bajo la figura de fondos de reserva.
“La presunción que nosotros tenemos es que no quieren capitalizar porque en la práctica ya están usando ese dinero, hacen figurar nomás que está en reservas”, explicó Orué, para el programa “Mina en La Tribu”.
Al mantener este inmenso capital inmovilizado en los registros contables sin una justificación operativa clara, muchas firmas evitan de facto el pago del impuesto a los dividendos y utilidades (fijado en un 8%), privando a las arcas del Estado de ingresos que rozan los USD 100 millones, fondos sumamente necesarios para la gestión pública.
Para cerrar definitivamente esta brecha legal, el Gobierno ya prepara una reglamentación estricta que obligará a las empresas a tomar una decisión contable clara y definitiva.
En primer lugar, capitalizar los fondos, para integrarlos formalmente a la estructura de la empresa mediante la emisión de acciones para fortalecer el negocio, lo cual está exento de impuestos pero asegura trazabilidad.
Así también la distribución de las utilidades, para repartir el dinero libremente entre los dueños o accionistas, asumiendo el pago correspondiente del gravamen para disponer del efectivo de manera legal.

