Economía

Costos fijos y capacidad ociosa definen competitividad frigorífica

Un estudio de la Cámara Paraguaya de Carne revela que la capacidad ociosa del sector fomenta la competencia por el ganado. Afirman que el desafío económico clave radica en elevar la producción primaria y evitar intervenciones estatales actuales.

| Por La Tribuna
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Los frigoríficos tienden a aumentar los volúmenes de producción tras intensificar la competencia.

El reciente informe económico divulgado por la Cámara Paraguaya de Carne expone una realidad crucial para el país. La existencia de capacidad instalada ociosa en la industria frigorífica no es un signo de monopolio ni de fallas. Por el contrario, este factor estructural es un elemento clave para entender los incentivos del área. Lejos de ser un indicio de conductas anticompetitivas, la capacidad no utilizada impulsa el mercado. Tiende a intensificar la competencia entre los distintos frigoríficos para asegurar mayores volúmenes de producción. En un contexto donde los enormes costos fijos ya fueron incurridos, la rentabilidad exige actividad.

Depende, en gran medida, del nivel de utilización efectiva de todos los activos invertidos en la planta. En industrias sumamente intensivas en capital, como la frigorífica, los incentivos financieros son contundentes. Están orientados a maximizar el uso diario de toda la inmensa capacidad instalada en el territorio nacional. Una vez realizadas las altas inversiones en infraestructura, tecnología y pleno cumplimiento sanitario, la realidad cambia. Cada tonelada adicional que es procesada contribuye fuertemente a diluir los costos fijos operativos del negocio. Esto mejora de manera notable la eficiencia marginal, generando una presión interna que dinamiza al comercio local. Se empuja a captar mayor oferta de ganado, descartando cualquier incentivo para restringir las compras en el país.

Las diversas interpretaciones que vinculan la capacidad ociosa con una menor demanda están muy erradas. Simplemente no se alinean con la estricta lógica económica y financiera que rige al sector paraguayo hoy. En escenarios de precios internacionales muy elevados y una fuerte demanda de consumidores en todo el mundo, las industrias buscan incrementar su volumen. Los frigoríficos buscan expandir todas sus exportaciones sin demorarse para ganar. Restringir compras en una fase alcista implicaría de inmediato resignar ingresos muy significativos para la firma. Conduciría inevitablemente a perder participación de mercado frente a rivales internacionales y afectar las ganancias.

Toda la evidencia reciente refuerza y comprueba esta misma lógica operativa: ante mejoras de precios externos, la competencia se eleva. La puja por volumen se intensifica rápido y se traduce en una alta transmisión de precios hacia el productor local. Este sólido comportamiento resulta del todo consistente con un mercado abierto y altamente integrado al comercio exterior.

Al mismo tiempo, la persistencia de capacidad ociosa refleja una seria restricción estructural mucho más amplia del rubro. Evidencia que el sector ganadero primario aún enfrenta fuertes desafíos productivos para el mediano y largo plazo real. Faltan avances técnicos en términos de productividad, previsibilidad de la oferta y escala de negocios para abastecer bien.

En conclusión, el verdadero desafío central radica en forjar una robusta articulación. Fortalecer la producción primaria es condición útil para potenciar la infraestructura, consolidando las exportaciones globales.

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