En una entrevista exclusiva con el diario La Tribuna, el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, ofreció una evaluación profunda de los desafíos que enfrenta actualmente el sector. El dirigente enfatizó que la falta de infraestructura de calidad y las diversas barreras comerciales comprometen la competitividad del país en el plano internacional, exigiendo acciones inmediatas y coordinadas entre el Estado y el sector privado.
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el papel de la Administración Nacional de Electricidad (Ande). Según Duarte, la industria no percibe que las inversiones de esta entidad avancen al mismo ritmo que las necesidades del sector privado. El empresario explicó que los cortes frecuentes y los pestañeos del sistema eléctrico perjudican severamente a la producción, en especial a la industria tecnificada. “No sirve para nada tener tarifa baja, pero facturas caras”, afirmó con rotundidad el titular del gremio.
En ese contexto, aclaró que el concepto de una factura eléctrica no se limita al monto abonado por la potencia contratada, sino que debe contemplar los inmensos gastos y las pérdidas ocasionadas por las fluctuaciones energéticas. Para solucionar este déficit estructural, Duarte considera imperativo despolitizar el debate sobre las tarifas de la Ande. Subrayó que la institución requiere inversiones estimadas en USD 10.000 millones, para los próximos diez años si pretende estabilizar y modernizar verdaderamente toda la red nacional.
Advirtió que ningún organismo de crédito o inversor privado arriesgará su capital si el sistema carece de criterios puramente técnicos y de previsibilidad financiera.
Cambiando de frente hacia el comercio exterior, el presidente de la UIP se refirió a las prolongadas trabas paraarancelarias que sufren los industriales paraguayos, principalmente en sus envíos a los mercados de Argentina y Brasil. Sectores como el cervecero, el metalmecánico y el de colchones experimentan bloqueos constantes que restan dinamismo a la economía.
A pesar de estas dificultades, Duarte rechazó la aplicación de represalias inmediatas o “medidas espejo”. Reveló que actualmente la UIP, junto con representantes técnicos provenientes del sector privado que hoy integran el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), realiza un relevamiento riguroso. El objetivo central es presentar este diagnóstico detallado en la mesa de negociaciones del Mercosur. Duarte sostiene que la primera opción siempre debe ser el diálogo sincero, advirtiendo que una guerra comercial sería un escenario directamente catastrófico.
Asimismo, cuando fue consultado sobre las perspectivas de un acuerdo comercial con la Unión Europea, el líder gremial recordó una limitación estructural clave. “Paraguay, como país mediterráneo, primero tiene que luchar contra su mediterraneidad”, expresó. Esta innegable condición geográfica eleva drásticamente los costos logísticos. Sin embargo, enfatizó que la estabilidad económica de la nación es un factor atractivo que bien podría captar capitales europeos para que radiquen industrias y produzcan localmente, generando empleos. Para poder compensar el alto costo de los fletes, instó a seguir agregando valor a la materia prima, apoyándose fuertemente en la demostrada madurez de la agroindustria local.
Finalmente, Duarte reflexionó sobre el futuro económico del país. Señaló que la actual inestabilidad laboral es un problema global que afecta la productividad de las empresas. Por ello, instó a fortalecer la educación desde la base primaria y promover la capacitación técnica.
EN 30 SEGUNDOS
Salvar a la industria local
La competitividad industrial de Paraguay está en riesgo y exige soluciones estructurales coordinadas entre el Estado y el sector privado. Enrique Duarte, presidente de la UIP, destaca tres desafíos urgentes para revertir esta situación.
Mejorar la infraestructura eléctrica: despolitizar la Ande y realizar grandes inversiones técnicas para frenar las pérdidas millonarias por cortes de energía.
Desbloquear el comercio exterior: resolver las trabas arancelarias en el Mercosur mediante el diálogo diplomático, evitando guerras comerciales.
Mitigar la mediterraneidad: compensar los altos costos logísticos agregando valor a las materias primas, atrayendo inversión extranjera y fortaleciendo la educación técnica local.

