Nosotros los paraguayos hemos construido nuestra soberanía energética sobre el agua. Itaipú y Yacyretá nos posicionaron entre los países con la matriz más limpia del mundo: casi 100% renovable, con más del 99% de origen hidroeléctrico.
Durante décadas, esta dependencia fue una ventaja absoluta: energía barata, exportaciones récord y un rol clave en la estabilidad regional. Pero el “día después” ya no es una proyección, es realidad. La sequía histórica del 2024 —una de las peores en décadas— redujo la generación de Itaipú. Yacyretá sufrió caídas superiores importantes en períodos críticos.
En el 2025, Itaipú recuperó terreno con 72,9 millones MWh (+8,63% vs. 2024), pero aún por debajo del 2023, y los caudales bajos siguen exponiendo la vulnerabilidad. No podemos depender al 100% del agua indefinidamente.
El cambio climático, con sequías recurrentes agravadas por deforestación en cuencas y patrones alterados del Niño, pone en jaque la estabilidad que asumimos eterna. El río Paraná y sus afluentes ya muestran límites. La resiliencia exige diversificación: fuentes renovables complementarias y almacenamiento como seguro contra la variabilidad hidrológica.
Paraguay cuenta con recursos excepcionales: irradiación solar altísima, viento en zonas específicas, biomasa agrícola masiva, gas accesible desde Vaca Muerta y Bolivia, y potencial para nuclear a mediano plazo.
El hidrógeno verde es la oportunidad transformadora. Con nuestra electricidad 100% renovable y excedentes vertidos en épocas de alto caudal, tenemos ventaja competitiva única.
La Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde (2025) estima costos nivelados (LCOH) de 1,9 a 4,8 USD/kg H₂ para el 2025, bajando a 1,5 a 3,1 USD/kg en el 2030 —y hasta 1,2 a 2,2 USD/kg en el 2050—. El Proyecto Villeta (Atome Paraguay), con inversión directa de USD 650 millones (paquete de deuda coordinado por BID Invest por USD 420 millones, incluyendo USD 156 millones del BID), producirá 260.000 toneladas anuales de fertilizantes verdes (principalmente nitrato de amonio cálcico) a partir de hidrógeno verde, con una planta renovable asociada de 145 MW para electrólisis. Construcción en marcha desde 2025-2026, operación plena hacia el 2028.
Esto descarboniza nuestra agricultura, la Hidrovía con e-metanol o amoniaco, y abre exportaciones a mercados globales. La energía solar es prioridad inmediata, sobre todo en el Chaco. Con irradiación promedio de 1.725 kWh/m²/año (equivalente a 4,7-5,5 kWh/m²/día, y picos hasta 1.800 kWh/m² en zonas), y cerca de 300 días claros al año, el Chaco ofrece condiciones ideales para parques grandes y generación distribuida.
Proyectos piloto ya operan: paneles flotantes en Itaipú, sistemas solares para agua potable en comunidades indígenas (extrayendo vapor atmosférico), y plantas pequeñas en Neuland, Filadelfia y Loma Plata. La primera licitación solar de gran escala (140 MW en Chaco Central) se lanza en el 2026.
El Plan Maestro de Generación Ande 2024-2043 prioriza fotovoltaica + baterías de litio, con escenarios que agregan hasta 14.069 MW totales para el 2043 (Plan A: foco solar/baterías; Plan B: incluye bombeo reversible, hasta 12.689 MW).
En el sur y noroeste del Chaco, la eólica espera: vientos constantes (>6-7 m/s en altura) permiten híbridos solar-eólicos para generación nocturna o en bajos caudales. La bioenergía con bagazo de caña y residuos agrícolas es subutilizada: cogeneración en ingenios ya viable, expandible a biogás o pellets para calor y electricidad distribuida.
El almacenamiento cierra el círculo: pequeñas centrales reversibles aprovechan embalses existentes; baterías litio mitigan picos diurnos. A 15-20 años, reactores modulares nucleares (SMR) podrían aportar base firme.
La demanda no espera: creció 12,5 % en el 2025 (consumo nacional ~29.419 GWh) y 13,1 % en los primeros dos meses del 2026 vs. 2025, impulsada por industria, minería, cripto, datos y electrificación.
Proyecciones Ande: demanda máxima >11.000 MW en el 2043.
Sin diversificación, agotamos la holgura hidro en menos de una década. Diversificar no es opción, es supervivencia. Las sequías del 2024-2025 ya forzaron importaciones y ajustes. Con inversión en renovables complementarias y almacenamiento (>USD 11.300 millones en algunos planes), nuestro Paraguay no solo se protege: se posiciona como líder regional en transición energética, atrayendo capital y exportando derivados verdes. Tenemos sol, viento, biomasa, agua y gas cerca, absolutamente todo para despegar aún más.
(*) Economista, analista de La Tribuna y asesor económico del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.


