Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), ofreció una entrevista exclusiva al diario La Tribuna para analizar la tensa situación política y productiva. El líder industrial abordó una gran preocupación que resuena cada vez con más fuerza a nivel país: la temida transición hacia una oscura “economía de guerra” que amenaza con destruir todo progreso.
Duarte inició la conversación con la siguiente frase: “estamos apenados” y recordó que el actual Gobierno comenzó con el eslogan “Vamos a estar mejor”, respaldado por buenos niveles de recaudación. Sin embargo, lamentó profundamente que hoy el panorama esté dominado por eventos de claro tinte electoralista que alejan a la administración de su rol político. “Nos llevan exactamente a la situación opuesta, a la entrada a una economía de guerra”, sentenció.
Duarte explicó que el electoralismo defiende meras estructuras de poder e intereses particulares, buscando “aplausos y adeptos”, mientras ignora el bienestar general, el Estado social de derecho y el futuro de las próximas generaciones. En contrapartida, destacó la valentía del actual ministro de Economía al presentar un plan sobre la Caja Fiscal, un asunto muy crucial que arrastraba severas demoras de muchos años sin tratamiento serio.
Sobre las fluctuaciones del dólar, abogó por una visión macroeconómica integral. Explicó que un dólar bajo beneficia al comercio, y uno alto favorece a la industria. “La economía debe ser un círculo virtuoso, buscando siempre el equilibrio”, señaló. Su principal preocupación radica en el empleo, casi 60.000 personas ingresan anualmente a la fuerza laboral paraguaya, pero el mercado formal solo tiene capacidad para absorber a unas 25.000.
Al ser consultado sobre cuál es la actividad que genera más empleo y desarrollo, afirmó que se trata de la industria de transformación. Al mismo tiempo, criticó duramente la política económica extractiva del país, que exporta la riqueza del suelo para generar desarrollo en otras naciones, desde donde luego se importan productos ya procesados. Para poder cambiar definitivamente esta matriz, el líder gremial instó a industrializar velozmente todas las materias primas locales disponibles.
Delineó las urgentes reformas necesarias para lograr atraer inversiones reales y seguras, destacando que el capital extranjero y local es temeroso ante la inestabilidad.
Subrayó la vital necesidad de establecer políticas públicas sumamente sólidas a largo plazo. “Necesitamos trabajar mucho más en educación; desde la primaria con habilidades blandas hasta la profesional y técnica”, indicó. Enfatizó que Paraguay debe aumentar sí o sí su productividad, muy ligada al producto interno bruto (PIB).
Por último, exigió máxima institucionalidad. “Necesitamos disminuir drásticamente la corrupción, la pesada burocracia estatal, la alta informalidad y, sobre todo, mejorar la frágil seguridad jurídica”, ya que solo así se podrá evitar el desastre de una economía de guerra y asegurar el bienestar nacional.
Gremio y economía de guerra
Enrique Duarte, presidente de la UIP, advirtió que el electoralismo del Gobierno empuja a Paraguay hacia una peligrosa economía de guerra. Lamentó que, de 60.000 personas que ingresan anualmente al mercado laboral, solo 25.000 consiguen empleo formal.
Para revertir esto, criticó el modelo extractivista y urgió a industrializar las materias primas locales, ya que la industria transformadora genera mayor desarrollo. Además, Duarte subrayó que atraer inversiones exige reformas urgentes.
Demandó fortalecer la educación, aumentar la productividad, reducir la corrupción, eliminar la burocracia estatal y combatir la informalidad. Solo garantizando la seguridad jurídica se podrá asegurar el verdadero bienestar nacional.

