Economia

Urge ejecutar obras y alternativas para evitar apagones hacia el 2030

El ingeniero Victorio Oxilia advierte que Paraguay enfrentará una grave crisis de potencia para el 2030 debido a picos de demanda por calor extremo. …

| Por La Tribuna
El experto afirma que si no se invierte de inmediato en el sector de generación, el país sufrirá severos cortes en el futuro.

El ingeniero Victorio Oxilia advierte que Paraguay enfrentará una grave crisis de potencia para el 2030 debido a picos de demanda por calor extremo. Para evitar apagones y frenos económicos urge invertir en Itaipú, Yacyretá y expandir la matriz solar.

El ingeniero Victorio Oxilia, especialista en el área de energías, analizó la situación energética nacional durante una entrevista en el programa “Espresso Informativo” de La Tribu 650 AM. Aclaró que Paraguay, más que enfrentar un déficit de energía continuo hacia el año 2030, padecerá una grave crisis de potencia.

Esto significa que habrá incapacidad para cubrir los altos picos de demanda durante los días de extremo calor. “Si no se invierte de inmediato en el sector de generación, el país sufrirá severos cortes programados por diferentes zonas geográficas y, en consecuencia, una muy marcada desaceleración económica”, mencionó.

Para ilustrar este punto, Oxilia utilizó una analogía deportiva, donde un boxeador puede levantar mucho peso en un segundo, demostrando gran potencia, pero requiere de una energía constante para lograr mantener ese peso elevado por un período prolongado. “Nuestro país necesita hoy cubrir de manera prioritaria y urgente esa enorme exigencia instantánea”, indicó.

Respecto a las alternativas que se presentan a corto y mediano plazo, el experto detalló varias opciones para las grandes hidroeléctricas binacionales. En Yacyretá, técnicamente podrían instalarse hasta tres unidades generadoras adicionales en las condiciones actuales, lo cual sumaría 450 MW de potencia al sistema. Ampliar este número hasta diez turbinas extras, demandaría la construcción de un embalse de compensación aguas abajo, en Itatí-Itá Corá, una obra sumamente compleja por su fuerte impacto ambiental en la región.

En cuanto a Itaipú, el panorama nos ofrece diversas aristas tanto técnicas como diplomáticas. Una medida factible sería la apertura al 100 % del distribuidor Fink, que actualmente opera al 92%. Esto incrementaría de manera fuerte el caudal de agua hacia las turbinas, añadiendo unos 20 MW por máquina sin mayores conflictos políticos binacionales.

Otra propuesta sugiere elevar la cota de un embalse en un metro y medio, aunque implicaría inundar mucho más territorio brasileño que paraguayo, dificultando enormemente un acuerdo bilateral.

Finalmente, la incorporación de dos nuevas turbinas obligaría a renegociar el “Anexo B” del Tratado de Itaipú, requiriendo aprobación legislativa de ambos países y profundos estudios sobre su impacto en futuras obras de navegación.

Más allá de las gigantescas represas, Oxilia destacó el enorme y subutilizado potencial de la valiosa matriz solar. El embalse de Itaipú cuenta con casi 140.000 hectáreas; la utilización de apenas una pequeña fracción para paneles fotovoltaicos flotantes aportaría una potencia gigantesca, complementando todo el sistema durante las horas de mayor radiación solar diaria.

Por otro lado, la legislación sobre la generación distribuida marca un hito al permitir a privados generar su propia electricidad y vender los excedentes en la red. “El marco legal ya existe, el reto hoy es actuar”, concluyó el experto.

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