BID Invest lidera un giro estratégico en Paraguay, con un financiamiento de 3 a 1 hacia el sector privado; el organismo busca potenciar el empleo y la innovación. Ante 1.600 empresarios, el Grupo BID ratifica su confianza en el clima de negocios de nuestro país.
En el marco de las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y BID Invest 2026, que se desarrollan en Asunción hasta el próximo 14 de marzo, el presidente del organismo internacional, Ilan Goldfajn, en su discurso de apertura, indicó que se está marcando un hito en la relación de la institución con la sociedad civil.
Ante los representantes internacionales, destacó la importancia de construir alianzas basadas en la confianza mutua, el diálogo continuo y la rendición de cuentas, apuntando a transformar a las organizaciones civiles de simples receptoras de información a verdaderas socias estratégicas para el progreso.
Por su parte, el representante del BID en Paraguay, Alonso Chaverri, fue tajante al describir el nuevo rumbo operativo de la institución. Según detalló, el brazo privado del organismo BID Invest, asumirá un rol protagónico, proyectando una relación de financiamiento de aproximadamente tres a uno a favor de las inversiones empresariales. Este giro estratégico no es casual, refleja la intención de impulsar el crecimiento económico directamente desde la actividad productiva, reconociendo que el sector privado es el mayor generador de empleo e innovación en la región.
“Hay un voto de confianza del grupo BID hacia Paraguay por las condiciones actuales del país”, afirmó Chaverri, subrayando que este compromiso se traducirá en nuevos proyectos durante los próximos dos años. El evento no es menor: congrega a delegaciones de 48 países miembros, más de 1.600 empresarios y cerca de 300 CEOs de compañías internacionales. Esta masiva concurrencia posiciona a Paraguay en la vitrina global, permitiendo a los inversores evaluar de primera mano sectores clave como los agronegocios, la energía, la logística y la tecnología.
Asimismo, Goldfajn, vinculó esta idea empresarial con una gestión más moderna y transparente. En su discurso de apertura, destacó que la eficacia de los proyectos depende de la confianza mutua y la rendición de cuentas. Mencionó hitos de “etnoingeniería” en Panamá y foros de monitoreo en Trinidad y Tobago como ejemplos de cómo la participación activa de la sociedad civil garantiza que las inversiones lleguen a buen puerto, reduciendo riesgos socioambientales que suelen frenar los grandes proyectos de infraestructura.
Desde el ámbito local, la visión es optimista. Natalia Rodríguez, gerente de Economía del Ministerio de Economía y Finanzas, señaló que el país atraviesa un momento de estabilidad macroeconómica que lo hace sumamente atractivo. A su vez, el economista César Barreto destacó que el fortalecimiento del brazo privado del BID llega en un momento clave, dado que el crecimiento paraguayo requiere inversiones que superan la capacidad de financiamiento local. Proyectos de gran escala como el polo industrial forestal Paracel, la producción de fertilizantes de hidrógeno verde de Atome y el Corredor Bioceánico son ejemplos claros de hacia dónde se dirigirá este flujo de capital.
Con una Política de Acceso a la Información actualizada y un diagnóstico profundo de transparencia en marcha, el BID busca que cada dólar invertido en el sector privado tenga un impacto social real. La meta es clara: transformar a la región mediante un modelo donde la empresa privada y la sociedad civil caminen juntas hacia el desarrollo sostenible.



