Ante un modelo de hace 20 años que ya no sirve, surge la necesidad de entender el aporte no como impuesto sino como ahorro vital. El economista Hugo Royg delinea un plan basado en gestión transparente y sostenibilidad real de las cajas previsionales.
En una entrevista concedida al programa “Mina en la Tribu” por La Tribu 650 AM, el economista Hugo Royg expuso una realidad que calificó de “escandalosa”, indicando que el 70% de la fuerza laboral en Paraguay se encuentra al margen del Instituto de Previsión Social (IPS).
Dijo que esta alarmante cifra desnuda una profunda crisis que amenaza con dejar a una inmensa mayoría de ciudadanos en situación de vulnerabilidad extrema durante su vejez o ante problemas de salud. “Podríamos señalar que aproximadamente el 50% de la población económicamente activa y que está en edad trabajadora no está cotizando a ninguna caja”, resaltó el economista.
Uno de los puntos más críticos abordados en la entrevista es la situación que crean los cambios demográficos actuales que quiebran el modelo tradicional de reparto solidario. Este esquema depende exclusivamente de que exista una base amplia de trabajadores activos para financiar a los jubilados. Sin embargo, las nuevas generaciones están optando por tener cada vez menos hijos, reduciendo la futura base de aportantes.
En paralelo a esta baja natalidad, la expectativa de vida ha aumentado drásticamente gracias a los avances médicos. “El modelo de hace 20 años hoy ya no sirve. Hoy se vive mucho más que antes”, señaló Royg.
Asimismo, indicó que la ineficiencia del sistema público empuja a los paraguayos a realizar enormes gastos de bolsillo, ilustrando esta situación con su propio caso práctico.
Aportar obligatoriamente al IPS, pero ante las excesivas demoras para agendar consultas, se ve forzado a pagar un seguro médico privado. Simultáneamente, a través de sus impuestos (IVA y renta) financia al ministerio de Salud Pública, y finalmente, abona un seguro privado para cubrir eventuales enfermedades catastróficas. Todo esto refleja un grave problema de fragmentación y costos asfixiantes para el asegurado.
Para revertir esta crisis sostenida, el economista delineó estrategias basadas en la urgencia absoluta de la formalización laboral.
En primer lugar la conciencia del ahorro social, que busca comprender culturalmente que la seguridad social no es un impuesto perdido, sino un ahorro vital para garantizar ingresos ante la vejez, accidentes o enfermedades inhabilitantes. Asimismo, resaltó el compromiso de la Identidad y formalidad, ya que se debe establecer la obligatoriedad del aporte como validador de la existencia laboral y empresarial en el país. “No puedo ser empresa si no tengo RUC y no puedo ser trabajador si no estoy en la seguridad social”, enfatizó.
Por otro lado mencionó que debe existir una sostenibilidad real, para asegurar que los programas de las cajas tengan un financiamiento matemático real, evitando a toda costa otorgar beneficios sin el cobro y aporte adecuado.
Además de la gestión transparente, para erradicar de raíz la corrupción y los “beneficios de favor” que actualmente desangran el presupuesto de las instituciones previsionales.
La formalización económica en el país ya dejó de ser solo una meta técnica gubernamental; se ha convertido en una urgencia vital para evitar el colapso financiero y social de las futuras generaciones.


