La cooperativa Agronorte despachó recientemente su primer contenedor con destino al estado de Luisiana (EE.UU.), abriendo una nueva etapa de comercialización para la agroindustria con el ají nacional. El envío fue de más de 22 toneladas.
En un hecho histórico, con producción de Maracaná (Canindeyú) y procesamiento industrial en Guayaibí (San Pedro), la Cooperativa Agronorte concretó la primera exportación de pasta de ají paraguayo al mercado estadounidense. El envío consistió en 22.712 kilos, transportados en un contenedor que partió el pasado 20 de febrero rumbo al estado de Luisiana, donde el producto será utilizado como insumo para la elaboración de la salsa tipo Tabasco.
El proyecto se inició en 2024 con la introducción del cultivo y la posterior habilitación de la primera planta procesadora de ají del país, inaugurada en septiembre e iniciando operaciones en noviembre. La iniciativa combina producción primaria con valor agregado industrial, apuntando a consolidar una nueva cadena exportadora desde el norte del territorio nacional.
Luis Piris, responsable del rubro de ají en Agronorte, explicó que esta primera carga forma parte de un programa de abastecimiento de mayor escala. “Tenemos que completar un millón de kilos, y si alcanzamos ese volumen, nos habilitan para ocho millones de kilos, lo que representaría un salto muy importante”, señaló en diálogo con nuestro medio.
Actualmente, la planta recibe entre 800 y 1.200 kilos de fruta por día, volumen que es procesado prácticamente al día siguiente de la cosecha. La logística fue diseñada para que un camión de la cooperativa recorra las fincas en horas de la tarde, colecte la producción y la traslade a la planta, donde se realiza la molienda y posterior almacenamiento en barriles de aproximadamente 150 kilos.
El rendimiento industrial muestra resultados alentadores. Según datos de la cooperativa, de cada 1.000 kilos de fruta se obtienen alrededor de 1.070 kilos de pasta, considerando el proceso de elaboración.
Los productores asociados trabajan en superficies que van desde un cuarto de hectárea hasta tres hectáreas, aunque el objetivo para la próxima campaña es ampliar el área cultivada hasta alcanzar 50 hectáreas. Esta expansión permitirá incrementar los volúmenes y cumplir con los compromisos comerciales establecidos.
Las primeras semillas fueron importadas desde Ecuador, país con experiencia en el ají tipo Tabasco. No obstante, la cooperativa ya avanza en la selección de semillas propias adaptadas a las condiciones locales, priorizando resistencia a enfermedades, altura de planta y tamaño del fruto.
La campaña también dejó aprendizajes en materia agronómica. A diferencia de Ecuador, donde el cultivo puede desarrollarse durante todo el año, en Paraguay se determinó que la época óptima de siembra se ubica entre julio y septiembre, debido a la sensibilidad de la planta a las bajas temperaturas y a las heladas.
Asimismo, se observó una rápida maduración del fruto en condiciones locales, lo que exige cosechas frecuentes y una coordinación estrecha entre productores y planta procesadora.
La cooperativa ya trabaja en el segundo envío, para el cual restan aproximadamente 7.000 kilos para completar el contenedor. Una vez consolidado el ritmo de producción, la meta es mantener despachos constantes hacia el mercado estadounidense.
Con este primer embarque, el ají paraguayo suma una nueva experiencia exportadora, integrando producción agrícola, industrialización y acceso directo a un mercado exigente. El desafío ahora será escalar el volumen y sostener la calidad para consolidar esta nueva línea agroindustrial.



