El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, anunció la autorización excepcional y transitoria para la importación de tomate, una medida de urgencia adoptada para contener la reciente escalada de precios en el mercado interno y mitigar su impacto en el bolsillo del consumidor final.
Durante una entrevista concedida a medios del Estado, el titular de la cartera agropecuaria explicó que los precios en los puntos de venta superaron el tope de referencia estipulado en G. 220.000 por caja. De hecho, este martes el producto alcanzó los G. 250.000 por caja en el Mercado Central de Abasto, una cifra que contrasta significativamente con el precio pagado en finca a los productores locales, el cual se mantiene estable en torno a los G. 8.000 por kilo.
Para hacer frente a esta situación y estabilizar los costos, el Gobierno habilitó este miércoles a 40 importadores. Cada uno podrá ingresar unos 30.000 kilos, sumando un volumen total aproximado de 1.200.000 kilos que entrarán al país a lo largo de una semana.
Lucha contra la especulación
Giménez fue enfático al aclarar que esta apertura temporal de las fronteras no responde a una falta de producción nacional, sino a una estrategia para corregir distorsiones comerciales.
“Permitimos la importación no porque tengamos desabastecimiento, sino para evitar la especulación con el precio del tomate en el punto de comercio. Nosotros sostenemos que hay un volumen de producción importante, teniendo totalmente georreferenciados los lugares en los que se producen y también el volumen”, puntualizó el ministro.
Asimismo, resaltó la responsabilidad de las autoridades de intervenir ante estas anomalías comerciales: “No queremos nosotros ser culpables de la disparada de precio en los puntos de comercio. Por eso tomamos la decisión de abrir la importación por lo menos por una semana”, afirmó.
Un salto en la demanda nacional
El encarecimiento del tomate en los principales centros de abastecimiento coincide con un repunte histórico en el consumo interno. Según datos oficiales, la demanda diaria experimentó un salto cercano a los 314.000 kilos, lo que equivale a más de 100.000 kilos por encima del consumo habitual del país.
El MAG reconoce que, si bien hay producción local, existe un volumen de demanda que está superando lo que llega a las góndolas y mercados. Este fenómeno tiene una explicación clara: el inicio del año lectivo escolar y la fuerte reactivación del programa estatal “Hambre Cero”, factores que han dinamizado e incrementado bruscamente el consumo de este rubro frutihortícola a nivel nacional.


