Economia

Marco Riquelme anuncia “revolución industrial”, guerra a la usura y apertura del sector energético

El nuevo ministro de Industria y Comercio delineó los ejes principales de su gestión. Riquelme destacó que buscará transformar el país mediante el apoyo a las mipymes, la modernización eléctrica y el impulso al cooperativismo agrícola exportador.

| Por Raúl Coronel
Foto Archivo: Marco Riquelme ministro del MIC

El nuevo titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, asumió el cargo con el desafío de continuar el legado de su predecesor, Javier Giménez, pero con una meta propia y ambiciosa: iniciar una verdadera “revolución industrial” en Paraguay. En diálogo con el programa “Expreso Informativo” de La Tribu 650 AM, el secretario de Estado detalló que esta revolución requiere convencer a los inversores nacionales de cruzar la frontera mental del mercado local y apuntar al mundo entero.

Guerra frontal a la usura para proteger a las Mipymes

Para el nuevo ministro, el centro de esta transformación serán las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), consideradas el motor de desarrollo del país. Sin embargo, Riquelme reconoció que el principal obstáculo del sector radica en el acceso al financiamiento.

“Hemos declarado la guerra frontal hacia la usura en Paraguay y vamos a trabajar para que ni una sola pyme en estos próximos dos años y medio de gobierno tenga que volver a recurrir a un usurero en búsqueda de financiamiento”, sentenció.

Fin del monopolio de generación y nuevo ente regulador eléctrico

Un pilar innegociable para la industrialización es la energía. Ante las consultas sobre los recientes apagones y la necesidad de modernización, Riquelme subrayó la importancia de la nueva Ley de Energías Renovables No Convencionales, promulgada a fines del año pasado. Esta normativa marca un hito al permitir que el sector privado invierta en la generación de energía, aliviando la carga de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), que ahora podrá concentrarse en mejorar la distribución.

La ley contempla tres figuras clave que diversificarán la matriz:

  • Generador común: Empresas que ganen licitaciones de 15 a 20 años (por ejemplo, granjas de paneles solares en el Chaco).
  • Cogenerador: Industrias que produzcan energía como subproducto de sus operaciones y la vendan a la ANDE.
  • Autogenerador: Ciudadanos o fábricas con paneles solares propios que podrán inyectar y vender su excedente a la red nacional.

Ante la apertura del mercado y la aparición de nuevos actores privados, el ministro confirmó que está en los planes la creación de un ente regulador independiente. “Paraguay nunca necesitó un ente regulador porque había un solo jugador (la ANDE). Hoy que ya van a empezar a existir nuevos generadores, va a ser necesario un ente regulador”, explicó, aclarando que el trabajo se hará en conjunto con la empresa estatal.

El “Modelo Guayaibí”: Cooperativismo y exportación a gran escala

Para el interior del país, el MIC apostará fuertemente por el cooperativismo en la agricultura no tradicional. Riquelme ilustró este potencial con el caso de éxito de una cooperativa en Guayaibí, departamento de San Pedro, donde 600 familias pasaron de cultivos tradicionales de baja rentabilidad a la producción e industrialización de ají picante.

Tras una asesoría y un plan de negocios impulsado por REDIEX, los productores están logrando rendimientos de 90 millones de guaraníes por hectárea al año, y recientemente exportaron su primer contenedor de pasta de ají a Estados Unidos, destinado a la reconocida marca internacional Tabasco.

“Tenemos que hacer un copiar-pegar de ese modelo de cooperativismo, en todas las zonas del país y tenemos que hacerlo con el ajo, con el locote, con la zanahoria y con muchos otros productos para traer riqueza a cada uno de los paraguayos”, concluyó el ministro, destacando que la industrialización en origen es vital para darle vida útil a estos productos perecederos y asegurar su exportación.

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