Economia

Ganaderos advierten distorsiones en valores del negocio de la carne

Aunque el precio del ganado mostró una leve recuperación en las últimas semanas, el sector productivo sostiene que persisten asimetrías que afectan l…

| Por La Tribuna
La cadena cárnica enfrenta tensiones en la formación y distribución de precios. Los ganaderos piden previsibilidad a la hora de fijar los precios de la carne.

Aunque el precio del ganado mostró una leve recuperación en las últimas semanas, el sector productivo sostiene que persisten asimetrías que afectan la rentabilidad y reavivan la discusión sobre cómo se distribuye el valor dentro del negocio cárnico. Los ganaderos piden previsibilidad en los precios.

La cadena bovina paraguaya vuelve a estar en el centro del debate. El repunte del precio del ganado en pie generó expectativas en el campo, pero los productores advierten que el alivio es parcial y que las distorsiones estructurales continúan afectando los márgenes.

Desde la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) sostienen que el problema no radica únicamente en el valor pagado por kilo, sino en la forma en que se transmite el precio a lo largo de la cadena. Cuando las cotizaciones internacionales suben, el impacto no siempre se refleja de manera proporcional en el productor. En cambio, cuando los valores externos bajan, el ajuste se traslada con mayor rapidez al primer eslabón.

Esta dinámica, señalan desde el sector, genera incertidumbre en un rubro que requiere planificación a largo plazo, inversión constante en genética y manejo sanitario, y una estructura financiera sólida para sostener ciclos productivos extensos.

El contexto cambiario

La apreciación del guaraní frente al dólar en los últimos meses redujo el ingreso real de los productores que venden su hacienda en moneda local, mientras los costos internos —combustible, balanceados, servicios— mantienen presión sobre la estructura productiva.

Paraguay exporta cerca de dos tercios de su producción de carne, lo que convierte al país en un tomador de precios internacionales. Esto significa que la referencia principal proviene de la demanda global y no del mercado interno. Si bien este perfil exportador consolidó al país en destinos estratégicos y fortaleció su posicionamiento sanitario, también lo expone a las fluctuaciones externas.

Estudios respaldados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya habían advertido sobre fenómenos similares en otras economías ganaderas: la transmisión de precios no siempre es simétrica y tiende a favorecer a los eslabones con mayor poder de negociación.

En Paraguay, el reclamo apunta a generar mayor transparencia. “Si no se quiere un instituto formal, al menos debe existir un mecanismo donde todos los actores participen y podamos estirar juntos el carro”, expresaron referentes del sector productivo en relación con la propuesta de crear un espacio institucional de coordinación.

La idea de un instituto de la carne no es nueva. Desde hace años se plantea como herramienta para ordenar información, unificar estadísticas y establecer reglas claras en la formación de precios. Sin embargo, aún no se ha logrado consenso entre industria, productores y Estado.

Mientras tanto, el negocio continúa mostrando señales mixtas. Por un lado, Paraguay mantiene mercados abiertos y una reputación sanitaria sólida. Por el otro, enfrenta desafíos vinculados a la oferta de ganado terminado, a la necesidad de mejorar productividad y a un escenario global cada vez más competitivo.

Para los productores, la clave pasa por construir previsibilidad. Sin reglas claras y sin información compartida, la inversión se vuelve más riesgosa. La retención de vientres, la incorporación de tecnología y la expansión de áreas productivas dependen de márgenes estables y señales confiables.

En definitiva, la discusión trasciende el precio puntual del kilo de carne. Se trata de cómo se distribuye el valor dentro de una de las cadenas económicas más relevantes del país y de qué manera se garantiza equilibrio entre competitividad externa y sostenibilidad interna.

El desafío no es menor: ordenar la arquitectura del negocio sin perder dinamismo exportador. El debate está abierto y, esta vez, vuelve con fuerza en un sector que sostiene buena parte del ingreso de divisas del Paraguay.

También te puede interesar

Últimas noticias