S&P Global Ratings mejoró la perspectiva del sistema bancario de Paraguay de “estable” a “positiva”, reflejando mayor resiliencia macro, diversificación y calidad de activos. Esta mejora refuerza la confianza, pudiendo atraer inversiones y reducir costos de financiamiento.
El sistema bancario de Paraguay dio una señal potente a los mercados internacionales. Standard & Poor’s (S&P) Global Ratings revisó al alza su visión del riesgo económico del sistema bancario paraguayo, llevándolo a 6 desde 7 dentro de su Evaluación de Riesgo del Sector Bancario por País (Bicra), una escala donde 1 es el riesgo más bajo y 10 el más alto. El resultado más visible de este movimiento es el cambio de tendencia del riesgo de industria a “positiva” (desde “estable”), un ajuste que refuerza la narrativa de mayor resiliencia macro y menor vulnerabilidad ante shocks externos.
En términos prácticos, la banca paraguaya mantiene su Bicra grupo 7, con un ancla (“anchor”) en ‘bb’, pero la lectura de S&P es clara: en los próximos 12 a 18 meses podría haber espacio para una mejora adicional si continúan cediendo distorsiones de mercado y avanzan la regulación y la supervisión. Ese eventual escenario elevaría el ancla del sistema y, por arrastre, se traduciría en revisiones al alza de entidades calificadas.
Detrás del cambio de perspectiva hay “datos duros” que explican por qué Paraguay empieza a verse como una economía más madura. S&P destaca que el país está reduciendo la exposición bancaria a sectores cíclicos, en un contexto de economía más dinámica impulsada por inversión y consumo privados. De hecho, la agencia espera que el crecimiento del PIB se mantenga cerca de 4% anual, mientras la estructura productiva se aleja gradualmente de agronegocios y commodities, con mayor peso relativo de servicios y manufacturas.
La mejora también se sostiene en la estabilidad de la calidad de activos. Según cifras citadas por S&P con base en datos del Banco Central del Paraguay, la porción de préstamos dirigida a agricultura y ganadería cayó a 23% en el 2025 desde 35% en el 2016, señal de diversificación del riesgo crediticio. A la vez, los activos improductivos (NPAs) —que incluyen mora superior a 60 días y bienes adjudicados— se ubicaron en 3,4% a diciembre del 2025, por debajo del promedio de 10 años de 3,9%. Las pérdidas crediticias se mantuvieron estables: 1,7% en el 2025 frente a un promedio de 1,9% en la última década.
En síntesis, la mejora de perspectiva de S&P no es un tecnicismo: es una señal de validación externa para un sistema que combina estabilidad financiera, métricas de activos sólidas, mayor diversificación y una agenda regulatoria en evolución. En un entorno global exigente, este “upgrade” de confianza puede traducirse en mejores condiciones de financiamiento, más apetito inversor y, si se consolida la tendencia, un escalón adicional en calificaciones para la banca paraguaya.
¿Cómo le afecta al ciudadano?
- Créditos potencialmente más accesibles (gradual, no inmediato): si mejora la percepción de riesgo del sistema, el fondeo tiende a abaratarse y eso puede traducirse, con el tiempo, en mejores tasas/plazos para préstamos de consumo, vivienda y capital de trabajo para pymes. El informe marca que podría haber una mejora adicional del “ancla” del sistema si S&P eleva su evaluación en 12-18 meses.
- Más estabilidad (menos sobresaltos): S&P destaca una larga trayectoria sin quiebras bancarias y resolución de entidades en estrés vía adquisiciones/ fusiones; eso reduce el riesgo de episodios que terminen afectando depósitos, crédito y empleo.
- Mayor “oxígeno” para pymes y empleo: la economía más dinámica (impulsada por inversión y consumo privados) favorece la expansión de negocios, y la banca suele acompañar ese ciclo con crédito. S&P proyecta crecimiento del PIB cerca de 4% anual.
- Menor dependencia del agro (más resiliencia): al bajar la exposición bancaria a sectores cíclicos, se reduce la probabilidad de que una sequía o un shock de commodities “contamine” más rápido el crédito. La cuota de préstamos a agricultura y ganadería cayó a 23% en el 2025 desde 35% en el 2016.
Servicios financieros más modernos y competencia: cuando se achican distorsiones de mercado, mejora la competencia y la oferta. S&P señala que el peso de préstamos de cooperativas en el sistema bajó a ~10% desde ~13% (3 años antes).


