Tras un cuarto de siglo de tratativas y dos años finales de intensas negociaciones marcadas por intentos de imposiciones “no basadas en ciencia”, la postura del sector productivo paraguayo es clara: es momento de aprobar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Así lo manifestó Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), quien delineó los desafíos y logros de la negociación final.
<b>Los tres pilares de la negociación paraguaya</b>
Cristaldo detalló que la fase final de las discusiones fue la más dura debido a la intención europea de introducir cláusulas basadas en prejuicios y no en evidencia técnica. Ante esto, el trabajo del gremio y el gobierno paraguayo se centró en tres condiciones innegociables:
- <b>Base científica:</b> Todo lo plasmado en el acuerdo debe responder a la ciencia.
- <b>Desarrollo nacional:</b> El tratado no puede constituir un freno al desarrollo del Paraguay.
- <b>Soberanía legal:</b> La vigencia irrestricta de las leyes nacionales en territorio paraguayo.
“No podemos internalizar leyes extranjeras en Paraguay. Eso se trabajó con el gobierno y se logró que en el acuerdo comercial rijan las leyes pertinentes nacionales de cada parte”, afirmó Cristaldo, celebrando la protección de la seguridad jurídica local.
<b>Beneficios más allá de la soja</b>
El titular de la UGP aclaró que la insistencia en el acuerdo responde a una “visión conjunta de país” y no a intereses de un solo rubro. Explicó que el sector sojero, el más grande del país, no obtiene ventajas directas en este tratado, dado que ya cuenta con arancel cero para entrar a Europa.
El foco está puesto en dinamizar otras actividades. “Hay sectores que necesitan dinamizarse como el de cerdo, que tiene un cupo especial propio del Paraguay. La producción de biocombustibles también es importante”, señaló, indicando que las reducciones arancelarias son vitales para estos rubros emergentes.
<b>Alerta ante medidas unilaterales: El Reglamento 1115</b>
A pesar del optimismo por la firma, Cristaldo advirtió que no se debe “bajar la guardia” frente a las medidas extra-acuerdo y unilaterales de la Comunidad Europea, citando específicamente el Reglamento 1115/23 sobre deforestación.
“Hasta ahora seguimos peleando y vemos que puede ser una gran dificultad. Puede que el acuerdo esté todo firmado y aprobado, pero que en la práctica, entre privados, no nos pongamos de acuerdo y no se venda nada a Europa”, alertó.
<b>El blindaje ante las salvaguardias</b>
Otro punto crítico mencionado fue el de las salvaguardias comerciales, medidas que aparecieron “una semana después, cuando todavía no se secaba la tinta” del acuerdo preliminar. Sin embargo, Paraguay logró incluir una cláusula de protección específica.
Según explicó Cristaldo, si Paraguay no es el causante directo de una variación del 5% en volumen o precio que distorsione el mercado, la salvaguardia no le afectará. “Si Brasil, Argentina o Uruguay generan el problema, no le va a afectar a Paraguay. Ese también es un logro de la negociación”, aseguró.
<b>Conclusión: Probar la voluntad europea</b>
Para la UGP, el camino a seguir es aprobar el documento, mantener el trabajo conjunto público-privado y testar la verdadera voluntad de los socios europeos.
“Lo que tenemos que testar realmente es la voluntad de ser aliados comerciales y socios, o si hay actitudes que puedan frenar ese proceso de integración por restricciones o por falta de competitividad en la contraparte. Eso el tiempo lo dirá”, concluyó Cristaldo.


