El sector sojero paraguayo arrancó el 2026 con exportaciones por USD 305 millones, informaron desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Una señal del peso que el complejo vuelve a tener en la economía nacional. Con la cosecha gruesa aún por consolidarse, las expectativas son de un mayor dinamismo en el flujo de embarques y generación de divisas para los próximos meses.
Los primeros registros de exportación de la campaña muestran que los envíos de granos lideraron el aporte inicial, mientras que los derivados como harina y aceite ganan terreno, reflejando una tendencia a favorecer productos con mayor valor agregado antes de salir al exterior.
Según Capeco, estos resultados iniciales no solo confirman la relevancia de la soja y sus subproductos en la balanza comercial paraguaya, sino también el potencial de crecimiento que existe cuando la cosecha gruesa avanza hacia su etapa central.
Rol clave en la economía exportadora
Durante el 2025, el complejo sojero aportó aproximadamente USD 3.400 millones en exportaciones, de acuerdo con los informes estructurales de Capeco. Este valor representó uno de los aportes más importantes al comercio exterior y al ingreso de divisas, aunque con una leve contracción respecto al 2024, principalmente por menores precios internacionales y ajustes en volúmenes exportados.
Aun así, el sector mostró resiliencia gracias a la mayor participación de productos industrializados, una estrategia que permitió sostener el valor total de las exportaciones pese a una menor proporción de grano crudo.
La industrialización de la soja, especialmente la molienda para obtener harina y aceite, sigue siendo un factor clave para agregar valor en origen y fortalecer la estructura productiva y de empleo del agro nacional.
Producción y proyecciones
De cara a la campaña 2025/26, las perspectivas son favorables: Capeco proyecta una producción cercana a los niveles más altos de los últimos años, impulsada por rendimientos más regulares en gran parte de las regiones productoras y condiciones climáticas que acompañaron el desarrollo del cultivo durante etapas críticas.
De confirmarse estos volúmenes, la cosecha gruesa, que concentra los mayores rendimientos y embarques, podría detonar una aceleración significativa de las exportaciones en los meses de marzo y abril, intensificando así el ingreso de divisas para la economía nacional.
Este comportamiento adelantado de exportaciones refuerza la expectativa de que, en conjunto con una mayor industrialización, el sector sojero continúe siendo uno de los principales motores económicos del país.
Mercados y desafíos logísticos
El patrón de comercialización muestra que Argentina sigue siendo el principal destino de la soja paraguaya, absorbiendo una parte importante de la producción, especialmente para su industria molinera. Brasil, por su parte, continúa ocupando el segundo lugar en volumen de compras, tanto para granos como para subproductos.
Esta concentración en mercados regionales confirma la interdependencia productiva con los países vecinos, aunque también pone de manifiesto la necesidad de diversificar destinos para reducir la vulnerabilidad frente a cambios regulatorios o fluctuaciones de demanda.
A nivel logístico, los exportadores enfrentan desafíos relacionados con costos de transporte, infraestructura y tiempos de embarque, factores que inciden en la competitividad de los productos paraguayos en el mercado global. La eficiencia en estas cadenas será clave para sostener el flujo exportador sin presiones adicionales sobre los márgenes de los productores y exportadores.


