La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) volvió a ser ratificada en grado de inversión por la calificadora internacional Moody’s, que confirmó la nota Baa3 con perspectiva estable, consolidando su posición como uno de los pilares del financiamiento de largo plazo en el país.
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) recibió una nueva ratificación de su calificación por parte de Moody’s Investors Service, que mantuvo la nota Baa3 (calificación crediticia de largo plazo) con perspectiva estable, en el mismo nivel que la calificación soberana de la República del Paraguay. La decisión reafirma la solidez institucional del banco de desarrollo y su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros, incluso en contextos económicos adversos.
Según el informe de la calificadora, la evaluación positiva se sustenta en un modelo prudente de gestión financiera, una estructura de activos de bajo riesgo y una trayectoria marcada por la estabilidad. Moody’s destaca que, desde su creación, la AFD no ha registrado morosidad en su cartera, un indicador que refleja elevados estándares de control, una adecuada selección de intermediarios financieros y un esquema de garantías que mitiga los riesgos crediticios.
Otro de los factores centrales señalados en la calificación es el fuerte respaldo del Estado paraguayo. La propiedad estatal es del 100% de la institución, y las garantías otorgadas sobre la mayoría de sus obligaciones financieras fortalecen su perfil crediticio y alinean su desempeño al riesgo soberano del país. Para la calificadora, este apoyo resulta clave para sostener la confianza de los inversores y asegurar condiciones favorables de financiamiento.
Moody’s también subraya el rol estratégico de la AFD dentro del sistema financiero nacional. Como único banco de desarrollo de segundo piso del país, la institución canaliza recursos a través de bancos, cooperativas y financieras, orientando el crédito hacia sectores considerados prioritarios para el desarrollo económico. Entre ellos se encuentran la vivienda, la agricultura, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), la educación y los proyectos productivos de largo plazo.
Este esquema de intermediación permite ampliar el alcance del financiamiento sin asumir riesgos directos de colocación, al tiempo de fortalecer el sistema financiero en su conjunto. En términos económicos, la AFD actúa como un catalizador de la inversión, facilitando el acceso al crédito en segmentos que históricamente enfrentan mayores restricciones.
Eficiencia operativa
El informe de la calificadora resalta, además, los niveles de eficiencia operativa de la institución. Moody’s señala que la AFD mantiene estándares elevados en sus procesos internos, lo que contribuye a preservar la sostenibilidad financiera y la calidad de su cartera. Esta combinación de impacto en el desarrollo y disciplina financiera es uno de los elementos que sostienen la calificación en grado de inversión.
Tras conocerse la ratificación, la presidenta de la AFD, Stella Guillén, señaló que mantener el grado de inversión representa un desafío permanente y un compromiso con la transparencia y la solvencia. Indicó que el objetivo central de la institución es asegurar que cada recurso canalizado genere un impacto concreto en el desarrollo del país, con énfasis en el crecimiento sostenible y la inclusión productiva.
La confirmación de la nota Baa3 con perspectiva estable se produce en un contexto regional marcado por mayores exigencias de los mercados financieros y una evaluación más estricta de los riesgos. En ese escenario, la AFD consolida su posición como una de las instituciones públicas con mejor perfil crediticio del Paraguay, reforzando su papel dentro de la estrategia de desarrollo económico y financiero nacional.


