Cuando el organismo no dispone de suficiente insulina, no puede utilizar adecuadamente la glucosa de la sangre para obtener energía y empieza a descomponer grasas como combustible. Este proceso produce sustancias ácidas llamadas cetonas, por lo que si se acumulan en la sangre podrían provocar la cetoacidosis diabética.
Aunque se presenta con mayor frecuencia en personas con diabetes tipo 1, también puede afectar a quienes tienen diabetes tipo 2. En ocasiones, incluso constituye la primera manifestación de una diabetes que todavía no ha sido diagnosticada. Esta condición ocurre cuando hay un nivel muy alto de azúcar en la sangre acompañado de una falta grave de insulina.
Una de las características de esta complicación es que puede avanzar rápidamente, en ocasiones en menos de 24 horas. Entre las señales de alerta se encuentran la sed excesiva, las ganas frecuentes de orinar, las náuseas, los vómitos, el dolor abdominal y el cansancio intenso. También pueden aparecer respiración dificultosa, aliento con olor afrutado y confusión.
Ante estos síntomas, es fundamental buscar atención médica de inmediato, con mayor urgencia en el caso de que la persona presente varios signos a la vez, vomite repetidamente, no consiga retener líquidos o tenga niveles elevados de glucosa y cetonas. No se debe esperar a que el cuadro empeore, porque la falta de tratamiento puede ocasionar pérdida del conocimiento e incluso la muerte.
¿Qué puede desencadenar la cetoacidosis diabética?
Las infecciones y otras enfermedades pueden aumentar las necesidades de insulina y favorecer la aparición de esta complicación. También puede ocurrir cuando se omiten dosis, el tratamiento resulta insuficiente o una bomba de insulina deja de funcionar correctamente.
El estrés físico o emocional, algunas lesiones, la pancreatitis, el embarazo y determinados medicamentos también pueden intervenir. Por eso, durante una enfermedad o cuando los niveles de glucosa se elevan, las personas con diabetes deben seguir las indicaciones de su equipo médico y controlar sus valores con la frecuencia recomendada.
El diagnóstico se confirma mediante análisis que evalúan la glucosa, las cetonas y la acidez de la sangre. El tratamiento suele requerir hospitalización y administración de líquidos, electrolitos e insulina bajo supervisión médica.
La cetoacidosis diabética es una emergencia, pero reconocer sus señales y actuar sin demora puede evitar complicaciones graves.


