En Paraguay, las patologías oncoginecológicas continúan representando la principal causa de enfermedad y mortalidad femenina. De acuerdo con los datos epidemiológicos del Ministerio de Salud Pública, anualmente se detectan aproximadamente 1.800 nuevos casos de cáncer de mama y más de 1.100 casos de cáncer de cuello uterino.
La Dra. Marina Ortega, jefa del Programa Nacional de Prevención del Cáncer de Mama, en conversación con Espresso Informativo de la 650 AM, enfatizó la paradoja que atraviesa el país al registrar cifras elevadas de cáncer de cuello uterino (vinculado al Virus del Papiloma Humano - VPH), siendo una enfermedad totalmente prevenible si se realizan los controles ginecológicos periódicos.
“Es triste ver que la mujer paraguaya siga muriendo por cáncer de cuello uterino y, sobre todo, en estadios avanzados, teniendo todas las herramientas diagnósticas de fácil acceso. En cáncer de mama, 1 de cada 8 mujeres puede desarrollarlo; mientras que 8 de cada 10 personas pueden contraer VPH en algún momento de su vida, pero con detección precoz se evita el avance del cáncer”, explicó la especialista.
Factor hereditario y cuándo iniciar los controles
Con respecto al factor genético en el cáncer de mama, la profesional aclaró que el componente hereditario puro representa entre un 5% y un 10% de los casos. Sin embargo, la presencia de antecedentes familiares directos es una señal de alerta determinante para adelantar los estudios diagnósticos:
Población general: Mamografía anual a partir de los 40 años.
Mujeres con antecedentes familiares de cáncer: Iniciar los estudios 10 años antes de la edad en que se le diagnosticó la enfermedad al familiar más cercano (ejemplo: si a la madre se le detectó a los 40 años, la hija debe comenzar a los 30), previa evaluación clínica con el especialista.
Tabúes, miedo y la ley de licencia laboral Consultada sobre las barreras por las cuales las mujeres postergan sus chequeos anuales, la Dra. Ortega identificó al miedo al dolor durante la mamografía, el pudor en las revisiones ginecológicas y la falsa sensación de seguridad por no presentar síntomas visibles como los principales desencadenantes.
Ante esta situación, recordó que sigue plenamente vigente la Ley N.º 3803/6211, la cual otorga a toda trabajadora (del sector público o privado) dos días de licencia remunerada al año para someterse a los exámenes de Papanicolau (PAP) y Mamografía.
“Hagamos de la prevención una tradición. No nos acordemos de la salud únicamente en los meses de campaña; el derecho laboral existe, el empleador debe garantizar el usufructo de la ley y el sistema público ha incrementado significativamente la capacidad de atención en los últimos años”, concluyó la médica.


