Lavarse las manos puede parecer una acción secundaria dentro de la rutina diaria, pero hacerlo correctamente ayuda a evitar la transmisión de microorganismos que pueden provocar enfermedades.
Aunque se trate de una medida muy sencilla, su efectividad depende del lavado correcto, con agua y jabón. La conmemoración de cada 15 de octubre recuerda que el lavado de manos es una iniciativa que busca promoverlo y que forme parte de las actividades cotidianas de las familias, entornos laborales y escolares.
¿Cuándo es importante lavarse correctamente las manos?
Hay momentos en los que la higiene de manos adquiere especial importancia. Entre ellos figuran antes de preparar o consumir alimentos, después de utilizar el baño, luego de cambiar pañales o limpiar a un niño, tras sonarse la nariz, toser o estornudar y después de tocar residuos o animales.
También es importante lavarse las manos al llegar a casa y antes de atender a una persona enferma o cuidar a un bebé.
En los servicios de salud, la higiene de manos es una medida fundamental para reducir el riesgo de infecciones asociadas a la atención sanitaria.
El lavado debe durar al menos 20 segundos, frotando las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos, las uñas, los pulgares y las muñecas. Después se debe enjuagar bien y secar con una toalla o toallitas desechables.
Un desinfectante de manos a base de alcohol al 70% podría ser una alternativa, tantas veces sea necesario, en caso de no contar con agua y jabón, siempre que las manos no estén visiblemente sucias o grasosas, pero hay que tener en cuenta que esta medida no reemplaza a la forma tradicional en todas las situaciones.
Un hábito que empieza en casa
La incorporación de esta práctica desde la infancia ayuda a establecer rutinas saludables. En el hogar y en las escuelas, los adultos pueden enseñar a los niños a reconocer los momentos en que deben lavarse las manos y a hacerlo de manera correcta.


