El consumo de alcohol durante la lactancia está rodeado de creencias que pueden llevar a tomar decisiones equivocadas. Desde la idea de que la cerveza favorece la producción de leche hasta la práctica de extraerse y desecharla para eliminar el alcohol, existen dudas que requieren información.
La nutricionista Gloria Benítez, encargada del Programa de Lactancia Materna del Departamento de Programas de Salud del Instituto de Previsión Social (IPS), explica cómo pasa el alcohol a la leche materna y cuáles son las recomendaciones para reducir la exposición del bebé. La opción más segura durante esta etapa es evitar las bebidas alcohólicas.
Mito: La cerveza ayuda a producir más leche.
Verdad: No se recomienda consumir cerveza ni otras bebidas alcohólicas para aumentar la producción de leche materna. Según la especialista, el alcohol puede interferir temporalmente con la eyección de la leche y disminuir la cantidad que recibe el bebé durante las horas posteriores al consumo.
“Ante dificultades con la producción de leche, la transferencia de leche o la ganancia de peso del bebé, lo indicado es evaluar la situación y buscar la causa, en lugar de recomendar bebidas alcohólicas como una forma de aumentar la producción”, señala la especialista.
Mito: Extraer la leche y desecharla elimina el alcohol más rápido.
Verdad: La extracción no acelera la eliminación del alcohol del organismo. La concentración en la leche disminuye a medida que el cuerpo metaboliza el alcohol presente en la sangre. “Mientras exista alcohol en la sangre, continuará existiendo una concentración similar en la leche”, explica Benítez.
Mito: Después de consumir alcohol, hay que abandonar la lactancia.
Verdad: Un consumo ocasional no significa automáticamente que la madre deba abandonar o suspender definitivamente la lactancia. Sin embargo, es necesario considerar la cantidad consumida y el tiempo transcurrido antes de volver a amamantar.
La especialista indica como orientación esperar aproximadamente entre dos y dos horas y media por cada bebida alcohólica estándar antes de amamantar. Si se consumen varias bebidas, el tiempo de espera será mayor. Este intervalo debe interpretarse con precaución, ya que la eliminación depende de la cantidad ingerida y de las características de cada persona.
Mito: El alcohol no pasa a la leche materna.
Verdad: El alcohol sí pasa a la leche y su concentración varía según el nivel presente en la sangre de la madre. Cuando aumenta la concentración en la sangre, también aumenta en la leche; cuando el organismo lo metaboliza, ambas disminuyen.
Por eso, el tiempo es el principal factor para reducir la presencia de alcohol en la leche materna. Ante dudas sobre cuándo retomar las tomas, la cantidad consumida o la alimentación del bebé, se recomienda consultar con profesionales de salud.
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