Urticaria crónica: la enfermedad de la piel que impacta en la vida diaria

El Día Mundial de la Urticaria Crónica se recuerda cada 1 de octubre para concienciar sobre esta enfermedad de la piel que afecta a un 20% de la población mundial, siendo más común en las mujeres. Las ronchas y la picazón intensas pueden persistir durante meses o años y afectar la calidad de vida.

| Por La Tribuna
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Una roncha que aparece y es persistente puede ser una señal de la urticaria crónica. Sus desencadenantes podrían ser alimentos, medicina, algún suplemento o incluso actividades físicas.

Una roncha que aparece de repente provoca picazón intensa y si luego desaparece, puede parecer un episodio aislado. Pero si vuelve durante semanas, todo cambia. La urticaria crónica se caracteriza por la presencia de ronchas que persisten o reaparecen durante más de seis semanas, y pueden continuar durante meses o incluso años.

El Día Mundial de la Urticaria Crónica, que se celebra cada 1 de octubre, fue impulsado por la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC) de España, con el objetivo de concienciar sobre esta patología de la piel. Según datos internacionales, la urticaria afecta a un 20% de la población mundial y es más común en mujeres.

Las lesiones suelen comenzar como zonas que pican y luego se convierten en elevaciones de la piel, de distintos tamaños y formas. Pueden aparecer prácticamente en cualquier parte del cuerpo, cambiar de aspecto y desaparecer para dar lugar a otras en otro sitio. Cada roncha suele durar menos de 24 horas, aunque los brotes continúan repitiéndose.

La picazón puede ser intensa y, en algunos casos, la piel también presenta una hinchazón más profunda conocida como angioedema, que puede afectar principalmente los párpados, las mejillas o los labios. El problema no es solamente la molestia, sino que los episodios pueden dificultar el sueño, generar cansancio e interferir con las actividades diarias.

En la urticaria, el sistema inmunitario libera sustancias como la histamina que provocan la reacción en la piel. Sin embargo, cuando se trata de la forma crónica, muchas veces no se logra determinar qué la desencadena.

El calor o el frío, la luz solar, el ejercicio, el estrés o la presión sobre la piel pueden favorecer los brotes en algunas personas. También puede existir relación con determinadas enfermedades, entre ellas problemas de tiroides, infecciones, alergias y algunas enfermedades inflamatorias.

No siempre es posible prevenirla simplemente evitando un alimento o una sustancia. Cuando existe un desencadenante conocido, sí puede ser útil evitarlo y observar qué situaciones preceden a los brotes.

La evaluación médica es importante cuando las ronchas son intensas o continúan durante varios días.

No existe un único análisis que lo confirme

El diagnóstico se construye principalmente a partir de la historia de los brotes y de la observación de la piel. El profesional busca reconocer si las ronchas aparecen y desaparecen, cuánto permanece cada lesión y si la piel recupera su aspecto habitual después de que desaparece.

Se revisan alimentos y actividades que podrían desencadenarla. Por eso, registrar cuándo aparecen las ronchas, dónde se localizan, cuánto duran y si dejan marcas puede resultar útil durante la consulta.

Cuando los antecedentes y el examen no permiten aclarar el cuadro, pueden solicitarse análisis de sangre para buscar alguna causa relacionada. En determinadas situaciones, sobre todo cuando las lesiones tienen características que no corresponden al patrón habitual, puede ser necesaria una biopsia de piel, que consiste en extraer una pequeña muestra para estudiarla en el laboratorio.

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