El infarto bajó la franja etaria: los malos hábitos adelantan su aparición

El infarto de miocardio ya no es exclusivo de los adultos mayores. El tabaquismo, el vapeo, el alcohol y el sedentarismo están adelantando su aparición a edades cada vez más tempranas. La cardióloga Graciela González advierte que la prevención debe empezar en la infancia.

| Por La Tribuna
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El tabaquismo, el vapeo, el alcohol, las drogas y un estilo de vida poco saludable inciden en el adelanto de los infartos, mientras la hipertensión ya aparece en niños y adolescentes.

El infarto de miocardio, junto a la angina de pecho, es un tipo de cardiopatía isquémica que se produce por el deterioro y la obstrucción de las arterias del corazón, cuadro conocido como aterosclerosis coronaria. Esto se debe a la acumulación de placas de colesterol, lípidos y células inflamatorias en las paredes de estas arterias, lo que impide que el corazón reciba suficiente sangre.

En la angina de pecho y en el infarto, el episodio aparece de forma brusca a consecuencia de la obstrucción completa de las arterias del corazón, ya que se forman coágulos. Por ende, las células cardíacas de la zona afectada mueren por falta de riego sanguíneo.

Existe la creencia de que este mal se veía anteriormente en el hombre a partir de los 45 años, porque es más precoz, y en la mujer después de los 55, luego de la menopausia. Sin embargo, actualmente la franja etaria fue bajando, tanto que jóvenes de 30 años fallecen a consecuencia de esta emergencia médica. Pero, realmente, ¿cuál es la causa?

Según la cardióloga Graciela González, esto ocurre principalmente en los fumadores, los que utilizan el vapeador, los que consumen en exceso bebidas alcohólicas y, en los muy jóvenes, el consumo de sustancias tipo cocaína u otras drogas.

A ello se suma el estilo de vida. “Antes de los 40 viene un combo de factores de riesgo, porque no solamente fuma, sino que no hace ejercicio, tiene obesidad, se alimenta mal y hay mucho estrés de por medio. Es una suma de factores que de repente hacen que se complique y aparezca un infarto prácticamente sin preaviso.”

El covid y su asociación al infarto

En el caso del covid es importante recalcar que la enfermedad altera toda la coagulación y es por eso que se vieron muchos infartos y accidentes cerebrovasculares, aclaró en La Tribu 650 AM para el programa “Espresso Informativo”.

En cuanto a la vacuna, explicó que así como la enfermedad que combate, produce alteraciones en la coagulación y aumenta el riesgo en otras personas predispuestas. Pero aclaró que no ocurre en todas las personas, ni en todas las formas de covid, ya que la reacción es individual. “Hay personas que no presentan nada en absoluto. Además, actualmente el virus ya mutó muchísimo y prácticamente ya no es agresivo.”

Hipertensión en niños y adolescentes

Al otro extremo de la edad también se habla de la hipertensión en los adolescentes y niños, que también es más frecuente. El cambio de hábitos asociado al uso de pantallas como el sedentarismo, sobrepeso y obesidad y el consumo de comidas rápidas.

“Eso altera el ciclo de su desarrollo hormonal, inclusive el estilo de vida, y el descanso, ya que se duerme menos. Hay una serie de situaciones que determina otra vez la hipertensión ya en niños y adolescentes”.

Vida saludable y ejercicio como base

No podemos evitar las presiones, las tensiones ni los nervios, porque forman parte de la vida. Pero sí elegir cómo vivir mejor: dejar de fumar en todas sus formas, alimentación saludable, mantener un peso adecuado, evitar alimentos muy procesados.

El sobrepeso y la obesidad inflaman todo el cuerpo y aumentan mucho el riesgo cardiovascular. Y el ejercicio es clave, ya que se convierte en el mejor antioxidante y es el secreto de la larga vida, porque oxigena el cuerpo, fortalece el corazón y las arterias, mejora la presión, disminuye las arritmias y hasta mejora la parte cognitiva y sexual, mencionó.

Sobre las terapias para bajar de peso, explicó que si bien ayudan a mejorar la presión y el colesterol, son un arma de doble filo ya que requieren cuidado por la deshidratación y los efectos colaterales, y recomendó que sean utilizados bajo prescripción y acompañamiento médico.

En resumen, la edad de aparición de los infartos está bajando, y aunque la genética influye, los hábitos y el estilo de vida son determinantes desde edades cada vez más tempranas. La prevención debe empezar en la infancia, y nunca es tarde para comenzar a cuidarse.

Cómo reconocer las señales antes de que sea tarde

El infarto de miocardio se clasifica según su origen. El infarto primario se debe a una patología coronaria aguda espontánea. El secundario resulta de un desequilibrio entre el suministro y la demanda de oxígeno del miocardio, provocado por otra afección aguda. Y el relacionado con un procedimiento se produce como complicación de una intervención cardíaca percutánea o quirúrgica.

Más allá de su clasificación, el cuerpo suele enviar señales de advertencia antes de un episodio grave. Reconocerlas puede marcar la diferencia.

Señales de advertencia previas

Presión en el pecho: un peso, opresión o ardor detrás del esternón que aparece al hacer esfuerzos y mejora al descansar.

Dolor irradiado: molestia que se extiende hacia el brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula, los hombros o la espalda.

Cansancio extremo: fatiga muscular intensa y sin causa aparente que dificulta las tareas diarias.

Falta de aire: dificultad para respirar o sensación de ahogo al realizar pequeños esfuerzos.

Mareos o sudor frío: sensación de desvanecimiento, inestabilidad o sudoración repentina sin motivo.

Ante cualquiera de estos síntomas, la consulta médica inmediata es clave. El tiempo, en un infarto, es músculo cardíaco que se pierde.

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