Transformación cultural impulsó la empatía ciudadana en la donación de sangre

La evolución de la solidaridad ciudadana, permitió superar la donación y ayudó a abastecer los centros asistenciales.

| Por David Martinez
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Remangate por la vida logró la donación voluntaria de 480 personas este fin de semana.

La consolidación de un profundo cambio en la mentalidad de la población permite transformar la percepción sobre la donación voluntaria de sangre en todo el país, de acuerdo con lo que analizó el organizador de la colecta solidaria “Remangate por la vida”, Walter Biedermann.

El crecimiento de la empatía ciudadana impulsaba a miles de personas a colaborar de forma altruista con pacientes desconocidos en los centros asistenciales.

La superación del viejo modelo de donación por reposición familiar representó el avance más significativo en las recientes jornadas solidarias que terminaron en la noche de este domingo.

“El compromiso demostrado por la sociedad marca un hito en la construcción de una cultura permanente de asistencia asistencial”, afirmó el organizador

Transformación del paradigma solidario y respuesta en los centros de captación

El abandono de la práctica de donar únicamente ante emergencias de allegados directos fortalece la disponibilidad de volúmenes sanguíneos.

“Lo valioso de este proceso radica en la expansión cultural y en la concienciación de la gente para donar a personas que ni siquiera conocía”, afirmó el promotor de “Remangate por la Vida”.

El despliegue operativo abarcaba puestos masivos en la sede de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) hasta donde llegaron cerca de 160 personas el fin de semana, en la Asociación de Exalumnos del Colegio San José y en centros comerciales de Asunción y del departamento Central, donde se alcanzaban a contabilizar un total de 485 donantes.

“Logramos romper la vieja creencia de acudir a un centro médico solo cuando uo necesitaba de urgencia”, sostuvo.

La red sanitaria recibírá las unidades colectadas para su procesamiento y posterior distribución en los centros hospitalarios.

“La sangre se consideraba como un órgano líquido indispensable y su entrega se realizaba de manera absolutamente gratuita a todos los establecimientos”, indicó.

Gratuidad del insumo vital y metas

La garantía de gratuidad en la provisión de las unidades asistirá a las familias ante intervenciones quirúrgicas de alta complejidad.

“La sangre es un producto biológico que no se vende ni se fabricaba en laboratorios, por lo que su disponibilidad depende exclusivamente de la voluntad ciudadana”, explicó.

La meta trazada por las organizaciones busca erradicar el desabastecimiento sanguíneo en el territorio nacional en un plazo de tres años.

“Si el 1% de la población acudía a donar dos veces al año se solucionaba de forma definitiva el déficit en el país”, aseveró.

El impacto de las transfusiones resultarán determinante en emergencias por accidentes de tránsito que demandan entre cinco y seis litros de sangre.

“Un solo cuadro traumático grave requería reunir hasta diez donantes en pocas horas para salvar la vida del afectado”, ejemplificó.

Consolidación de donantes voluntarios en sectores productivos

El crecimiento del registro de donantes habituales abastecerá a las industrias, empresas y cooperativas que a su vez, este fin de semana promovían jornadas internas de captación.

“La campaña logró incorporar a quince mil personas que donaban voluntariamente a lo largo del año en sus lugares de trabajo”, recordó.

La colecta alcanzaba una recaudación aproximada de trescientos litros de sangre durante los dos días de atención continua.

El requerimiento anual en el país demandaba entre 70.000 y 75.000 litros para cubrir las urgencias de los hospitales.

Mencionó que “La producción anual registraba unos 43.000 mil litros, por lo que la brecha para alcanzar la meta proyectada se reducía gradualmente”.

Sustentabilidad de los bancos sanguíneos y proyección social

El esfuerzo de concienciación buscaba equiparar los niveles de participación observados en países con amplia tradición en donación periódica.

“En otros continentes la donación cada cuatro meses constituía una conducta habitual integrada a la vida cotidiana de las comunidades”, manifestó.

La experiencia adquirida durante las jornadas masivas, impulsaba la realización de eventos similares en instituciones sociodeportivas del país.

“El cambio cultural observado representó un orgullo nacional que dejó bases sólidas para el futuro de la salud pública”, celebró finalmente el organizador de la colecta solidaria, Walter Biedermann.

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