Los primeros minutos después del nacimiento cumplen un papel importante en la adaptación del recién nacido y también pueden marcar el comienzo de la lactancia materna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda este contacto temprano y el inicio de la lactancia dentro de la primera hora de vida. Por eso, siempre que la condición clínica de la madre y del bebé lo permita, se recomienda favorecer el contacto piel a piel desde los primeros momentos y mantenerlo sin interrupciones durante al menos una hora, mientras el equipo de salud controla la evolución de ambos.
La práctica consiste en colocar al recién nacido directamente sobre el pecho de su madre, en contacto con su piel, y cubrirlo para conservar el calor. Durante este tiempo, el bebé puede manifestar progresivamente señales de que está preparado para alimentarse, como movimientos de búsqueda y acercamiento al pecho.
En lugar de forzar el inicio de la succión, el personal sanitario acompaña el proceso y brinda ayuda cuando es necesaria. La evidencia disponible indica que el contacto temprano aumenta la probabilidad de iniciar la lactancia y se asocia con mejores resultados de lactancia durante los primeros meses.
La doctora Carolina Brítez, jefa del Centro de Lactancia Materna Tipo B del Servicio de Neonatología del Hospital Central, explicó que este momento también favorece la adaptación del recién nacido.
El contacto directo con la madre contribuye a mantener su temperatura y a mejorar su estabilidad fisiológica, mientras que la cercanía permite que ambos permanezcan juntos durante un período especialmente importante después del parto. La OMS también señala que el contacto piel a piel ayuda a regular la temperatura del recién nacido y forma parte de los cuidados esenciales inmediatamente después del nacimiento.
Para la madre, el contacto temprano también representa una oportunidad para establecer el vínculo con su hijo y comenzar la lactancia con acompañamiento profesional. No obstante, esta práctica debe adaptarse a cada nacimiento, ya que si la madre o el recién nacido necesita atención médica inmediata, la prioridad es garantizar su seguridad y brindar el contacto tan pronto como las condiciones lo permitan. La recomendación a nivel internacional es que el contacto sea temprano y continuo siempre que sea clínicamente posible.
El apego precoz, por tanto, no se limita al momento afectivo del primer abrazo. Es una intervención sencilla dentro de los cuidados del recién nacido que puede facilitar la lactancia, contribuir a la regulación térmica y favorecer la cercanía entre madre e hijo.


