Embarazo molar, una condición donde crece la placenta con ausencia de feto

Esta complicación ocurre de manera anormal y el tejido que debería formar la placenta crece de manera descontrolada presentándose como un embarazo molar completo o parcial, requiriendo tratamiento y un seguimiento médico.

| Por La Tribuna
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Sangrado vaginal, náuseas intensas y crecimiento del útero mayor a lo esperado son señales que requieren una evaluación médica.Sad woman complaining holding a pregnancy test sitting on bed

El embarazo molar es una complicación poco frecuente de la gestación que ocurre cuando las células que deberían contribuir a la formación de la placenta crecen de manera anormal.

En lugar de desarrollarse un embarazo normal, se produce una proliferación del tejido trofoblástico, que puede adquirir el aspecto de pequeñas bolitas llenas de líquido. La enfermedad necesita ser diagnosticada y tratada de manera oportuna porque, en algunos casos, el tejido molar puede permanecer después de su extracción y continuar creciendo.

Dos formas de embarazo molar

En el embarazo molar completo, no se forma un feto y el tejido placentario presenta un crecimiento anormal con múltiples quistes.

En el embarazo molar parcial, puede existir un embrión o feto junto con tejido placentario anormal; sin embargo, el desarrollo no es viable y generalmente termina en una pérdida temprana del embarazo. Estas diferencias se originan en alteraciones durante la fecundación, relacionadas con la cantidad y procedencia de los cromosomas.

Al comienzo, un embarazo molar puede parecer una gestación normal. Sin embargo, uno de los signos más frecuentes es el sangrado vaginal durante los primeros meses, que puede ser rojo brillante o marrón oscuro.

También pueden presentarse náuseas y vómitos más intensos de lo habitual, dolor o presión en la pelvis y, en algunos casos, la expulsión por la vagina de pequeñas estructuras con aspecto de uvas.

Cuando el diagnóstico no se realiza durante el primer trimestre, pueden aparecer otras señales, como un crecimiento del útero mayor al esperado para la etapa del embarazo. También puede asociarse con preeclampsia antes de las 20 semanas, quistes ováricos o aumento de la actividad de la glándula tiroides.

Ante sangrado durante el embarazo, dolor pélvico o síntomas que resulten inusuales, es importante realizar una evaluación médica y no atribuirlos únicamente a cambios normales de la gestación.

La ecografía permite identificarlo

El diagnóstico se basa en ecografía transvaginal y análisis de sangre. En la mola completa se ve una placenta con quistes sin embrión; en la parcial, un feto pequeño y placenta anormal.

El tratamiento principal es la dilatación y curetaje para extraer el tejido molar. En casos de alto riesgo, se puede considerar la histerectomía.

El seguimiento con análisis de hCG es clave. Si los niveles se mantienen altos, puede haber tejido residual (neoplasia trofoblástica gestacional persistente) o, raramente, coriocarcinoma, que responde bien a quimioterapia.

Después de un embarazo molar, el equipo médico puede recomendar esperar entre seis meses y un año antes de buscar una nueva gestación, de acuerdo con la evolución de los niveles de hCG y el tratamiento recibido.

En un embarazo posterior, también pueden realizarse ecografías de manera temprana para controlar el desarrollo. Haber tenido una mola aumenta el riesgo de repetirla, aunque la recurrencia sigue siendo poco frecuente.

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