Quistes de ovario: cuándo requieren control y cuándo es una urgencia

Los quistes ováricos en la mayoría de los casos desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, algunos pueden crecer, romperse o provocar una torsión del ovario, situaciones que requieren atención médica.

| Por La Tribuna
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Los quistes de ovarios que podrían aparecer después de la menopausia merecen una evaluación especialmente porque en algunos casos podrían ser malignos.

Los quistes ováricos son formaciones que aparecen dentro de un ovario o sobre su superficie y que, generalmente, contienen líquido. Son frecuentes durante los años reproductivos y muchas veces se desarrollan como parte del propio ciclo menstrual. En estos casos se los denomina quistes funcionales y suelen desaparecer espontáneamente después de algunos ciclos.

Encontrar un quiste en una ecografía no significa necesariamente que exista una enfermedad grave ni que se requiera una intervención inmediata.

La mayoría no produce síntomas y puede ser descubierta durante una consulta ginecológica o un estudio realizado por otro motivo. Cuando aparecen manifestaciones, estas pueden incluir dolor en la parte baja del abdomen o la pelvis, generalmente hacia uno de los lados, además de sensación de presión, pesadez o hinchazón abdominal.

Existen distintos tipos de quistes

Algunos quistes podrían estar relacionados con la ovulación, mientras que otros pueden asociarse con afecciones como la endometriosis. También existen quistes dermoides y cistoadenomas, que no se originan directamente del ciclo menstrual y pueden alcanzar un tamaño considerable.

El control depende de las características de cada caso. Para determinar qué tipo de quiste existe, el médico puede realizar un examen pélvico y solicitar una ecografía, que permite conocer su ubicación, tamaño y si contiene líquido o tejido sólido. Según los hallazgos, la edad de la paciente y los síntomas, pueden indicarse controles periódicos para comprobar si el quiste disminuye o desaparece. En determinadas situaciones, también pueden requerirse análisis de sangre u otros estudios.

¿Cuándo el quiste es peligroso?

Los quistes que aparecen después de la menopausia merecen una evaluación especialmente cuidadosa, debido a que algunas masas ováricas en esta etapa pueden ser malignas, según especialistas.

Aunque las complicaciones no son frecuentes, un quiste puede romperse y provocar dolor intenso y sangrado dentro de la pelvis. También puede favorecer una torsión ovárica, en la que el ovario gira y puede reducir o interrumpir su suministro de sangre.

Un dolor abdominal o pélvico repentino y fuerte, especialmente si está acompañado de fiebre, náuseas o vómitos, requiere atención médica inmediata. El tratamiento, cuando es necesario, puede ir desde la observación hasta la cirugía, dependiendo del tamaño, aspecto, evolución y síntomas. Cuando se necesita extirpar un quiste, en muchos casos puede realizarse mediante laparoscopia y conservar el ovario.

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