Medicamentos contra la obesidad deben ir acompañados de proteínas y ejercicio

El especialista advierte que el tratamiento contra la obesidad no debe medirse únicamente por los kilos perdidos. La prioridad es reducir el exceso de grasa corporal y no de la masa muscular, que es fundamental para la movilidad.

| Por La Tribuna
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Una adecuada ingesta de proteínas de calidad es clave para conservar el músculo durante el tratamiento contra la obesidad.

Los fármacos que están basados en incretinas revolucionaron el tratamiento de la obesidad, ya que demostraron una importante capacidad para reducir el peso corporal. No obstante, los expertos señalan que una disminución de peso saludable implica perder principalmente grasa y evitar, en la medida de lo posible, la reducción de masa muscular.

La nutrióloga Dorys Brítez, de la Unidad de Nutrición del Hospital Central del IPS, explicó que durante cualquier proceso de adelgazamiento pueden disminuir tanto la grasa corporal como otros componentes del organismo, entre ellos los músculos, el agua y diversos tejidos.

“Durante la pérdida de peso no solo disminuye la grasa corporal, también puede reducirse la masa magra. El objetivo debe ser reducir grasa preservando la masa muscular y la función física”, indicó la especialista.

La médica aclaró que la pérdida de masa muscular no constituye un efecto exclusivo de medicamentos como la semaglutida o la tirzepatida, sino que puede presentarse con distintas estrategias de reducción de peso cuando no existe un adecuado acompañamiento nutricional y físico.

Más proteínas y ejercicios de fuerza

La especialista señaló que uno de los factores más importantes para proteger la masa muscular es asegurar un consumo suficiente de proteínas de buena calidad. Debido a que estos tratamientos suelen disminuir el apetito, algunas personas reducen considerablemente la cantidad de alimentos ingeridos, incluyendo fuentes proteicas esenciales.

“Es fundamental planificar la alimentación de manera individualizada para garantizar un aporte adecuado de proteínas”, sostuvo.

Otro componente clave es la actividad física, especialmente los ejercicios de resistencia o fuerza. Según explicó, la evidencia científica muestra que combinar el tratamiento farmacológico con entrenamiento muscular favorece la conservación de la masa magra durante el descenso de peso.

La profesional también recomendó evitar reducciones de peso excesivamente rápidas. Una restricción calórica severa, sumada a un bajo consumo de proteínas y al sedentarismo, aumenta el riesgo de pérdida muscular y puede afectar la capacidad funcional del paciente.

Para evaluar la evolución del tratamiento, Brítez considera que no basta con controlar el peso corporal. “El seguimiento debe incluir indicadores como la masa muscular, el porcentaje de grasa, la fuerza, el rendimiento físico, la hidratación y la calidad de la alimentación”, afirmó.

La especialista concluyó que el abordaje actual de la obesidad debe centrarse en lograr una reducción sostenible de la grasa corporal, preservando la masa muscular mediante una alimentación adecuada, ejercicio de fuerza y seguimiento nutricional personalizado.

Medicamentos basados en incretinas ganan espacio

Los medicamentos basados en incretinas se consolidan como una de las principales herramientas farmacológicas para el tratamiento de la obesidad. Entre los más utilizados se encuentran la semaglutida, la liraglutida y la tirzepatida, fármacos que actúan sobre hormonas relacionadas con la regulación del apetito y el metabolismo.

Estos tratamientos ayudan a generar sensación de saciedad, disminuyen el hambre y reducen la velocidad con la que el estómago vacía su contenido, lo que favorece una menor ingesta de alimentos. Como resultado, muchas personas logran pérdidas de peso superiores a las obtenidas únicamente con cambios en la alimentación y la actividad física.

Los especialistas aclaran que estos medicamentos no constituyen una solución aislada ni reemplazan los hábitos saludables. Su efectividad es mayor cuando forman parte de un abordaje integral que incluya educación nutricional, actividad física regular y seguimiento médico.

Asimismo, destacan que no todas las personas con exceso de peso son candidatas a este tipo de tratamiento. La indicación depende de factores como el índice de masa corporal, la presencia de enfermedades asociadas y la evaluación clínica individual.

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