La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria del control de la vejiga y puede manifestarse con pequeños escapes al toser, estornudar o reír hasta generar pérdidas importantes que interfieren con actividades cotidianas.
Entre las diferentes formas, la más común es la incontinencia de esfuerzo y afecta a mujeres que tuvieron partos o se encuentran atravesando cambios hormonales relacionados con la menopausia.
El doctor Darel Sosa, especialista en cirugía uroginecológica del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi, explicó que esta afección suele presentarse con mayor frecuencia entre los 38 y 57 años.
La debilidad del suelo pélvico, la multiparidad, la disminución de estrógenos y antecedentes de cirugías ginecológicas o pélvicas son algunos de los principales factores asociados. También pueden influir el sobrepeso, el envejecimiento, algunas enfermedades neurológicas y hábitos que aumentan la presión sobre la vejiga.
Síntomas varían según grado de afectación
En los casos leves, los escapes ocurren durante esfuerzos importantes, como levantar peso o realizar ejercicios de alto impacto. En etapas moderadas pueden aparecer al toser, reír o caminar, mientras que en los cuadros más severos la pérdida de orina puede producirse incluso en reposo o al cambiar de posición.
La enfermedad suele generar inseguridad, aislamiento social y dificultades en el ámbito laboral y familiar. Muchas de estas personas retrasan consulta por vergüenza o por naturalizar el proceso hacia la vejez. La incontinencia urinaria no debe asumirse como una condición inevitable.
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica completa que incluye la historia médica de la paciente, examen físico y estudios complementarios según cada caso. También pueden solicitarse análisis de orina y pruebas específicas para determinar el funcionamiento de la vejiga y descartar otras patologías que produzcan síntomas similares.
En cuanto al tratamiento, las alternativas dependen de la gravedad, en etapas iniciales se indican generalmente ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico, cambios en hábitos y, en algunos casos, medicamentos.
Cuando las medidas no logran los resultados suficientes, se buscan opciones con procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos y técnicas convencionales que ofrecen altas tasas de éxito.
El doctor Sosa recomienda consultar con un especialista ante los primeros episodios de pérdida involuntaria de orina. Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos oportunos y evitar que la enfermedad avance. “La mayoría de las pacientes puede mejorar significativamente y recuperar su calidad de vida”, señaló.
Como parte de la actualización científica en esta área, el Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi albergará el Simposio Regional Piso Pélvico Paraguay los días 5 y 6 de agosto. El encuentro reunirá a especialistas nacionales e internacionales para analizar casos clínicos, compartir experiencias quirúrgicas y presentar los avances más recientes en el tratamiento de las disfunciones del piso pélvico.


