El cáncer de cabeza y cuello tienen señales que no deben ignorarse

El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la infección por virus del papiloma humano figuran entre los principales factores de riesgo. La detección temprana mejora las posibilidades de tratamiento.

| Por La Tribuna
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El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la infección por VPH están entre los principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello.

El cáncer de cabeza y cuello agrupan a varios tipos de tumores malignos que se desarrollan en estructuras como la boca, la garganta, la lengua, las amígdalas, los senos paranasales y las glándulas salivales. Aunque cada uno presenta características particulares, comparten factores de riesgo, síntomas y estrategias terapéuticas similares. La mayoría se origina en las células escamosas, que recubren la superficie de la piel y el interior de la boca, la nariz y la garganta.

Entre las primeras señales de alerta se encuentran las llagas en la boca que no cicatrizan, ronquera persistente, dolor al tragar, sangrados nasales recurrentes, congestión nasal prolongada y la aparición de bultos en el cuello. También pueden presentarse dolor de oído, dientes flojos sin causa aparente y pérdida involuntaria de peso. Los especialistas recomiendan consultar ante síntomas que persistan durante varias semanas, ya que el diagnóstico precoz es clave para mejorar el pronóstico.

Factores que favorecen la aparición

Especialistas señalan que el consumo de tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar estos tumores. Fumar cigarrillos, utilizar tabaco de mascar o consumir otros productos derivados aumenta significativamente las probabilidades de padecer la enfermedad. A esto se suma el consumo excesivo de alcohol, una combinación que multiplica el riesgo cuando ambos hábitos están presentes.

En los últimos años, la infección por el virus del papiloma humano (VPH) también cobró relevancia, especialmente en algunos tipos de cáncer de garganta. Aunque la mayoría de las infecciones desaparecen sin consecuencias, en ciertos casos pueden provocar cambios celulares que favorecen el desarrollo de tumores. La exposición prolongada a determinadas sustancias químicas y a la radiación ultravioleta del sol también está asociada con algunos cánceres de cabeza y cuello.

El origen de estos tumores se relaciona con alteraciones en el ADN de las células, que comienzan a multiplicarse de manera descontrolada y forman masas capaces de invadir tejidos cercanos. Si no se detectan y tratan a tiempo, las células cancerosas pueden extenderse a otras partes del organismo, proceso conocido como metástasis.

El tratamiento depende del tipo de cáncer, su localización y el grado de avance al momento del diagnóstico. Las opciones incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapias dirigidas y otros enfoques combinados. La elección se realiza de manera individualizada, teniendo en cuenta también el estado general de salud del paciente.

La prevención sigue siendo una de las herramientas más efectivas. Evitar el consumo de tabaco, moderar la ingesta de alcohol, proteger la piel de la exposición solar y mantener al día la vacunación contra el VPH son medidas que contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar estas enfermedades.

Además, los controles médicos oportunos permiten identificar lesiones sospechosas en etapas tempranas, cuando las posibilidades de tratamiento exitoso son mayores.

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