La ciática es un trastorno que se produce cuando el nervio ciático, el más largo y grueso del cuerpo humano se irrita o comprime. El dolor suele iniciarse en la región lumbar y extenderse por los glúteos, la parte posterior del muslo y, en algunos casos, hasta la pantorrilla y el pie.
La afección está relacionada principalmente con la hernia de disco en la columna lumbar, que también puede ser a causa del crecimiento excesivo del hueso que es conocido como espolón óseo, o, en situaciones menos frecuentes, tumores ejerciendo presión sobre las raíces nerviosas. La compresión genera inflamación y puede desencadenar en dolores, hormigueos, entumecimiento o debilidad muscular.
Los síntomas varían en cada persona, ya que algunos pacientes pueden experimentar una molestia leve, mientras que otros un dolor agudo similar a una descarga eléctrica. Esto suele afectar un solo lado del cuerpo y empeora al toser, estornudar o si se permanece sentado por períodos prolongados.
Los especialistas señalan que la mayoría de los casos vinculados a hernias de disco se resuelven en semanas o meses mediante reposo relativo, fisioterapia, ejercicios específicos y tratamiento médico. Sin embargo, recomiendan consultar si el dolor persiste más de una semana, aumenta de intensidad o limita las actividades cotidianas.
Entre los factores de riesgo figuran la obesidad, el sedentarismo, los trabajos que exigen levantar peso o realizar movimientos repetitivos de torsión, así como la permanencia prolongada de la posición sentada. La diabetes también incrementa el riesgo debido al daño que puede ocasionar en los nervios.
Señales de alarma que requieren atención inmediata
Los especialistas explican que los signos de alarma son la pérdida repentina de fuerza en una pierna, la falta de sensibilidad, o dificultades para controlar la vejiga o el intestino. Estos síntomas pueden indicar una compresión nerviosa grave que incluso podría requerir tratamiento quirúrgico.
Para reducir el riesgo de desarrollar ciática, los especialistas recomiendan realizar actividad física regularmente, fortalecer la musculatura abdominal y lumbar, mantener una postura adecuada al sentarse y adoptar técnicas correctas para levantar objetos pesados. Estas medidas ayudan a proteger la columna vertebral y disminuir la presión sobre las estructuras nerviosas.


