Las paperas, también conocidas como parotiditis, son una enfermedad viral contagiosa que afecta principalmente a las glándulas salivales ubicadas a ambos lados de la cara, delante de las orejas. La inflamación de estas glándulas provoca la característica hinchazón facial que suele asociarse con la enfermedad. Aunque actualmente es menos común debido a la vacunación sistemática, continúa registrándose en distintos países, especialmente en grupos con coberturas vacunales insuficientes.El virus se transmite mediante gotas de saliva expulsadas al hablar, toser o estornudar, así como por el contacto directo con objetos contaminados o con personas infectadas. Los síntomas suelen aparecer entre dos y tres semanas después del contagio. En algunos casos, la infección puede pasar inadvertida o manifestarse de forma leve, mientras que en otros provoca fiebre, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares y pérdida del apetito.Uno de los signos más característicos es la inflamación dolorosa de una o ambas glándulas parótidas. Esta hinchazón puede dificultar la alimentación y causar molestias al masticar o tragar. Los especialistas recomiendan consultar ante la aparición de estos síntomas, especialmente cuando se acompañan de fiebre alta o empeoran rápidamente.La enfermedad suele evolucionar favorablemente y la mayoría de los pacientes se recupera completamente en un período de una a dos semanas. Sin embargo, las paperas no deben considerarse una afección menor, ya que el virus puede extenderse a otros órganos y generar complicaciones, particularmente en adolescentes y adultos no vacunados.Entre las complicaciones más conocidas figura la inflamación de los testículos, denominada orquitis, que puede presentarse después de la pubertad y provocar dolor intenso. También pueden registrarse inflamación de los ovarios, pancreatitis, meningitis o encefalitis, aunque estas últimas son poco frecuentes. Asimismo, se han descrito casos de pérdida auditiva asociada a la infección.El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica y puede complementarse con análisis de laboratorio para detectar la presencia del virus o la respuesta inmunitaria del organismo. No existe un medicamento capaz de eliminar directamente la infección. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas mediante reposo, hidratación adecuada y medicamentos para controlar el dolor y la fiebre.La principal herramienta de prevención sigue siendo la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, paperas y rubéola. Los esquemas de inmunización incluyen dos dosis durante la infancia y han demostrado reducir significativamente los casos y las complicaciones. Los expertos recuerdan que ninguna vacuna ofrece una protección absoluta, pero las personas vacunadas que contraen la enfermedad suelen presentar cuadros mucho más leves y con menor riesgo de consecuencias graves.Durante la infección, se recomienda evitar el contacto cercano con otras personas durante al menos cinco días desde el inicio de la inflamación de las glándulas salivales para disminuir la propagación del virus. La consulta médica temprana y el cumplimiento del esquema de vacunación continúan siendo las medidas más efectivas para controlar esta enfermedad prevenible.
Papera: una enfermedad prevenible con la vacuna triple viral en niños
Aunque los casos son menos frecuentes gracias a la vacunación, las paperas continúan circulando y pueden provocar complicaciones en adolescentes y adultos. La enfermedad se transmite con facilidad y no cuenta con un tratamiento específico.


