Según los datos oficiales, ambas infecciones continúan en marcado aumento, destacándose la sífilis como la enfermedad de transmisión sexual de mayor incidencia nacional, con registros anuales que llegan a triplicar y cuadruplicar a los del virus de la inmunodeficiencia humana.
Respecto al panorama del VIH en el territorio nacional, las autoridades informaron que durante el último año se notificaron 1.650 nuevos diagnósticos. La mayor concentración de casos se registra en personas jóvenes y económicamente activas, observándose una marcada y sostenida prevalencia en el sector masculino. Esta situación refleja la urgente necesidad de reforzar las campañas de concienciación y diagnóstico temprano orientadas a este segmento demográfico.
En cuanto a la sífilis, la directora del Pronasida, la doctora Elena Candia, alertó en entrevista con emisoras locales que, a pesar de ser una patología antigua y con tratamiento curativo accesible, la falta de medidas de protección facilita su rápida propagación. La especialista enfatizó que la enfermedad no genera inmunidad, por lo que una persona curada puede volver a infectarse de manera reiterada si mantiene relaciones sexuales sin protección con una persona con la infección activa.
Ante esta doble alerta epidemiológica, desde el Pronasida instaron a la comunidad médica a aplicar un cambio radical en la práctica clínica diaria, convirtiendo el tamizaje de ITS y la prueba de VIH en análisis de rutina. La propuesta busca que los profesionales soliciten estos test con la misma frecuencia con la que piden un hemograma o un perfil lipídico, permitiendo intervenciones oportunas para cortar la cadena de transmisión y lograr que los pacientes con VIH alcancen una carga viral indetectable e intransmisible.
Finalmente, desde el Ministerio de Salud recordaron a la ciudadanía que se encuentra disponible la Profilaxis Preexposición (PrEP), un tratamiento preventivo de alta eficacia para reducir el riesgo de adquisición del VIH. No obstante, las autoridades remarcaron que el uso correcto y consistente del preservativo, sumado a los controles de laboratorio periódicos y la consulta temprana en los servicios habilitados, continúan siendo las herramientas más potentes para frenar la propagación de la sífilis y el VIH en la población.


