Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas 363 millones de personas vivían con asma en 2023. La enfermedad provoca alrededor de 442.000 muertes al año, principalmente en países con menos acceso al diagnóstico y a los medicamentos necesarios para su control. En la población infantil, constituye la enfermedad crónica más común.
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero generalmente incluyen tos persistente, silbidos al respirar, sensación de falta de aire y opresión en el pecho. Estas manifestaciones suelen empeorar durante la noche, con la actividad física o ante la exposición a ciertos desencadenantes como polvo, humo de tabaco, contaminación ambiental, cambios bruscos de temperatura, pólenes, pelos de animales o infecciones respiratorias.
Los especialistas señalan que el asma tiene un origen multifactorial y el riesgo aumenta en personas con antecedentes familiares de la enfermedad o con afecciones alérgicas como rinitis y dermatitis. También influyen factores como la obesidad, la exposición temprana al humo de tabaco, la contaminación del aire y algunas infecciones respiratorias durante la infancia.
Aunque el asma puede generar una crisis que requiere atención médica urgente, la mayoría de los pacientes logra controlar la enfermedad mediante medicamentos inhalados. Estos tratamientos actúan directamente en los pulmones para reducir la inflamación y abrir las vías respiratorias. Existen inhaladores de alivio rápido para controlar los síntomas y otros de uso diario destinados a prevenir las exacerbaciones.
Los expertos destacan que el control no depende únicamente de los medicamentos. Identificar y evitar los factores desencadenantes, cumplir correctamente el tratamiento indicado y reconocer los signos de empeoramiento son medidas fundamentales para reducir el riesgo de crisis graves. La educación del paciente y de su familia también juega un papel clave en el manejo de la enfermedad.
La OMS advierte que el tabaquismo y la contaminación atmosférica siguen siendo dos de los principales factores que favorecen la aparición y el agravamiento del asma. Por ello, promueve estrategias orientadas a mejorar el acceso al diagnóstico, fortalecer la atención primaria y reducir la exposición a estos riesgos ambientales.
Con seguimiento médico adecuado y tratamiento regular, la mayoría de las personas con asma puede realizar actividades físicas, estudiar, trabajar y desarrollar una vida cotidiana sin limitaciones importantes.
Diagnóstico y medicación gratuita en Paraguay
El asma no es una condición menor, pero con el control adecuado se puede llevar una vida completamente normal. Sin embargo, para eso deben realizarse estudios y tomar medicación. El Ministerio de Salud, a través del programa Pronaterc, dispone de 42 consultorios especializados distribuidos en diferentes puntos del país, donde cualquier paciente puede realizarse la espirometría, que es el examen que confirma el diagnóstico y mide el estado de los pulmones. Lo importante es no esperar a que aparezcan los síntomas graves o una crisis para recién ahí reaccionar.
El tratamiento no representa un gasto considerable, ya que el programa provee los medicamentos de forma gratuita, siempre que la persona asista a sus controles periódicos y siga el esquema indicado por el especialista.


