Salud

Hábitos saludables y medicación controlan la gastritis y el reflujo

La gastritis y la enfermedad por reflujo gastroesofágico son unas de las consultas más frecuentes. Aunque son afecciones diferentes, ambas están relacionadas con la acción del ácido producido por el estómago y pueden provocar síntomas que afectan la calidad de vida cuando no reciben tratamiento adecuado.

| Por Silvia Núñez de Ávila
Agregar La Tribuna en
Generalmente, cuando después de las comidas se siente dolor o ardor, náuseas y malestar digestivo, podría tratarse de gastritis.Johnstocker

La gastritis consiste en la inflamación o irritación de la mucosa que recubre el estómago. Habitualmente se manifiesta con dolor o ardor en la parte superior del abdomen, sensación de llenura, náuseas y malestar digestivo. En algunos casos, los síntomas aparecen después de las comidas, mientras que en otros pueden presentarse con el estómago vacío.

Por su parte, la enfermedad por reflujo gastroesofágico ocurre cuando el contenido ácido del estómago regresa hacia el esófago debido a un funcionamiento inadecuado del esfínter esofágico inferior, una estructura muscular que normalmente impide ese retorno. Como consecuencia, el paciente puede experimentar ardor detrás del esternón, regurgitación de alimentos o líquidos ácidos, sabor amargo en la boca y molestias que suelen empeorar al acostarse o después de comidas abundantes.

Además de los síntomas digestivos clásicos, el reflujo puede manifestarse con tos persistente, ronquera, irritación de garganta, dificultad para tragar e incluso empeoramiento de cuadros asmáticos. Estas manifestaciones extraesofágicas pueden retrasar el diagnóstico si no se relacionan con un problema digestivo de base.

Diversos factores favorecen la aparición del reflujo, entre ellos la obesidad, el embarazo, la hernia hiatal, el tabaquismo y determinados hábitos alimentarios. Las comidas copiosas, los alimentos grasos, el consumo excesivo de café o alcohol y acostarse poco tiempo después de cenar también pueden aumentar la frecuencia de los síntomas.

El diagnóstico se basa inicialmente en la evaluación clínica, aunque en algunos pacientes puede requerirse una endoscopía digestiva alta para observar directamente el esófago y el estómago. Este estudio permite identificar inflamaciones, úlceras, lesiones producidas por el ácido y otras alteraciones que ayudan a orientar el tratamiento.

El manejo de ambas enfermedades combina cambios en el estilo de vida y tratamiento farmacológico. Entre las medidas recomendadas se encuentran mantener un peso saludable, evitar fumar, no acostarse inmediatamente después de comer y reducir el consumo de alimentos que desencadenan los síntomas. Los medicamentos que disminuyen la producción de ácido gástrico constituyen la base del tratamiento en la mayoría de los casos.

Los especialistas advierten que los síntomas persistentes no deben minimizarse. Cuando el reflujo se mantiene durante años sin control puede provocar inflamación crónica del esófago, estrechamiento de este conducto e incluso cambios celulares que aumentan el riesgo de cáncer esofágico. Por ello, ante molestias frecuentes o recurrentes, se recomienda consultar con un gastroenterólogo para una evaluación oportuna.

Signos de alarma que requieren consulta médica

Aunque la gastritis y el reflujo suelen controlarse con tratamiento, existen síntomas que requieren evaluación médica sin demora.

Entre ellos se encuentran la dificultad o el dolor al tragar, la pérdida de peso involuntaria, los vómitos frecuentes, la sensación de que los alimentos quedan atascados detrás del esternón, el sangrado digestivo o una saciedad precoz al comer.

Los especialistas también recomiendan acudir a un servicio de urgencias cuando el dolor en el pecho se acompaña de falta de aire, molestias en el brazo o la mandíbula, ya que estos síntomas pueden confundirse con problemas cardíacos.

Un diagnóstico oportuno permite descartar complicaciones y establecer el tratamiento más adecuado.

TAGSNo hay tags para el artículo.

También te puede interesar

Últimas noticias