“El frío por sí solo no enferma. Las infecciones requieren virus o bacterias. Pero las bajas temperaturas crean tres factores que aumentan el riesgo”, señaló el especialista.
Entre ellos mencionó la irritación de las vías respiratorias por el aire seco, que afecta las defensas naturales de la nariz; la permanencia en espacios cerrados con poca ventilación, que favorece la transmisión de virus; y la mayor estabilidad de los microorganismos en ambientes fríos, donde pueden sobrevivir más tiempo.
Oviedo recomendó el uso de vestimenta por capas, conocido como “método cebolla”, que permite regular la temperatura corporal sin perder abrigo. También insistió en proteger zonas sensibles como nariz, boca, cabeza y cuello, además de evitar la exposición prolongada a la humedad, ya que la ropa mojada acelera la pérdida de calor.
En cuanto a la prevención, destacó la importancia de una alimentación equilibrada rica en vitaminas A, C y D, la hidratación constante aunque no haya sensación de sed, y la vacunación anual contra virus respiratorios.
“El organismo necesita preparación previa para enfrentar el invierno, no solo reacción cuando aparecen los síntomas”, indicó.
Actualmente, los servicios de salud registran circulación de influenza A y B, rinovirus, virus sincitial respiratorio, adenovirus y SARS-CoV-2.
Finalmente, el especialista recomendó el lavado frecuente de manos, la ventilación diaria de los ambientes y el aislamiento domiciliario en caso de síntomas como fiebre, tos o dificultad respiratoria.


