Salud

Tratamientos dirigidos mejoran el control de la leucemia en pacientes

La leucemia es un cáncer que afecta la sangre y la médula ósea, alterando la producción de células sanguíneas esenciales para el funcionamiento del organismo. Especialistas advierten que reconocer los síntomas tempranos puede acelerar el diagnóstico y mejorar las posibilidades de tratamiento.

| Por La Tribuna
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La aparición de moretones sin golpes previos, sangrados frecuentes, fiebre persistente o un cansancio que no mejora con el descanso son señales de alerta.

La aparición de moretones sin golpes previos, sangrados frecuentes, fiebre persistente o un cansancio que no mejora con el descanso son señales que muchas personas suelen atribuir a problemas menores. Sin embargo, en algunos casos pueden ser las primeras manifestaciones de una leucemia, una enfermedad que afecta la producción normal de las células sanguíneas.

La leucemia se origina en la médula ósea, el tejido encargado de producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando este proceso se altera, las células anormales desplazan a las sanas, generando una serie de trastornos que comprometen el transporte de oxígeno, la coagulación y las defensas del organismo.

El hematólogo clínico Manuel Ovando explicó que las manifestaciones de la enfermedad suelen estar directamente relacionadas con esas alteraciones. La disminución de glóbulos rojos puede provocar anemia, caracterizada por cansancio extremo, debilidad, dolor de cabeza y mareos. La reducción de plaquetas favorece la aparición de sangrados de encías, moretones espontáneos y pequeños puntos rojos en la piel conocidos como petequias.

A esto se suma la afectación de los glóbulos blancos, responsables de combatir infecciones. Como consecuencia, los pacientes pueden presentar fiebre persistente o infecciones recurrentes que no encuentran una explicación evidente.

La consulta temprana puede marcar la diferencia

Existen distintos tipos de leucemia que se diferencian por las células afectadas y la velocidad de progresión. Algunas evolucionan rápidamente y requieren tratamiento inmediato, mientras que otras pueden desarrollarse durante años antes de manifestar síntomas importantes.

Uno de los principales desafíos es que muchas de las señales iniciales son inespecíficas y pueden confundirse con cuadros virales, anemia u otras enfermedades frecuentes. Por ello, los especialistas recomiendan consultar cuando los síntomas persisten o aparecen de manera simultánea.

“Si una persona presenta fiebre, sangrados o síntomas de anemia como dolor de cabeza, decaimiento y mareos, es importante consultar. Muchas veces se piensa que se trata solamente de una anemia, pero también puede ser una manifestación de leucemia”, señaló Ovando.

Aunque no existe una forma comprobada de prevenir la enfermedad, el diagnóstico precoz sigue siendo una herramienta fundamental. Un simple análisis de sangre puede detectar alteraciones que orienten a estudios más específicos y permitan confirmar la presencia de la patología.

En los últimos años, además, se han incorporado tratamientos dirigidos que actúan sobre determinadas alteraciones genéticas de las células cancerosas, ampliando las opciones terapéuticas disponibles para algunos pacientes y mejorando las perspectivas de control de la enfermedad.

IPS registra 693 pacientes con algún tipo de leucemia

El Instituto de Previsión Social registra actualmente 693 pacientes con algún tipo de leucemia en Paraguay, según datos difundidos por especialistas de la institución. Entre las variantes más frecuentes figuran la Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), que representa el 15,4% de los casos, y la Leucemia Mieloide Aguda (LMA), que concentra el 8,1%.

Si bien los avances científicos han permitido desarrollar tratamientos cada vez más precisos para determinadas formas de leucemia, uno de los principales desafíos sigue siendo garantizar el acceso oportuno a estas terapias. Especialistas señalan que los retrasos administrativos y las limitaciones en la disponibilidad de medicamentos innovadores pueden afectar el inicio temprano de tratamientos que resultan fundamentales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

Asimismo, remarcan la importancia de fortalecer el diagnóstico precoz, ya que la detección temprana continúa siendo uno de los factores que más influyen en las posibilidades de tratamiento y control de la enfermedad.

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