Paraguay se convirtió en la sede de un trascendental encuentro internacional que reunió a expertos en salud de toda la región. El propósito central de la cita fue unificar criterios y blindar las capacidades de respuesta ante posibles emergencias sanitarias en las Américas.
Este importante cónclave congregó a representantes de ocho países como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Santa Lucía, Uruguay y el anfitrión, Paraguay, quienes compartieron experiencias, lecciones aprendidas y buenas prácticas en materia de vigilancia epidemiológica.
Ser la primera línea de defensa
El objetivo principal de la reunión técnica fue la unificación de herramientas y guías prácticas para entrenar a las propias comunidades en la detección temprana de posibles brotes de enfermedades. De esta manera, se busca que los propios pobladores se conviertan en agentes comunitarios, aprovechando que nadie conoce mejor la realidad de un barrio o compañía que sus propios habitantes.
La estrategia de vigilancia basada en la comunidad faculta a los líderes locales y al personal de salud a identificar y reportar rápidamente tres factores clave como grupos de personas que manifiesten dolencias similares en un periodo corto; muertes inexplicables o sospechosas de fauna local o ganado, así como cambios o contaminación evidente en la tierra, el aire o los cursos de agua.
El monitoreo cotidiano resulta prioritario para captar “rumores” o comentarios vecinales sobre situaciones fuera de lo común. Esta capacidad de reporte oportuno permite activar los protocolos sanitarios de inmediato, cortando el avance del riesgo antes de que evolucione hacia una epidemia mayor.
El “modelo paraguayo” como espejo para la región
Actualmente, nuestro país se coloca a la vanguardia de esta modalidad gracias a los excelentes resultados de dos planes piloto implementados en los departamentos de Guairá y Ñeembucú.
Estos proyectos, que ya se encuentran en pleno proceso de expansión hacia otras regiones sanitarias del territorio nacional, tuvieron un impacto tan positivo que fueron presentados como el principal modelo a seguir ante los expertos internacionales, inspirando a las demás delegaciones a replicar la experiencia paraguaya en sus respectivos países.
Esta iniciativa forma parte del programa “Fortalecimiento de las funciones críticas de preparación, prevención y respuesta a pandemias en Paraguay”, el cual cuenta con el financiamiento del Fondo para Pandemias.
La ejecución estratégica está liderada por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), a través de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS), y cuenta con el soporte técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Con esto, se ratifica el compromiso local de blindar la salud pública desde las bases de la sociedad.


